Los picheleiros ya miran la tabla desde la zona noble. La SD Compostela gana 1-3 en el campo de la UD Llanera, encadena tres victorias consecutivas y se mete por primera vez esta temporada en puestos de playoff de Segunda Federación, pero lo hace con un reparto de papeles que poco tiene que ver con el del ascenso: Antón Guisande suma dos goles con solo tres titularidades, mientras que Adrián Armental, castigado por las lesiones, apenas ha disputado 41 minutos.
El giro es notable. El cuadro de Carlos de Lerma es quinto del Grupo 1 con 13 puntos tras ocho jornadas, después de pasar de rascar cuatro puntos en los cinco primeros partidos a firmar un pleno de nueve ante el Coruxo, el Atlético Astorga y el Llanera.
Guisande, el arma secreta del banquillo
Antón Guisande fue uno de los protagonistas del ascenso firmado en junio ante el Badalona, y en Segunda Federación conserva el olfato goleador. Lo que ha cambiado es su sitio en el once.
El delantero ha participado en las ocho jornadas de liga, pero solo ha sido titular en tres. Acumula 351 minutos y dos goles, con apenas dos partidos completos: ante el Marino de Luanco y ante el Eibar B.
En Asturias vuelve a demostrar que sigue siendo una alternativa de peso para De Lerma. Arranca en el banquillo y entra en el minuto 62 por Edu González, con el Compostela ganando 0-2. El Llanera recorta en el 79 por medio de Ayoub y el marcador se aprieta... hasta que aparece Guisande seis minutos después: avanza por el centro, se quita a un defensor con un recorte de tacón y cruza con la derecha para el 1-3 definitivo. Golpe de autoridad.
Los números hablan solos. Con menos de la mitad de los minutos posibles, Guisande firma dos de los once goles del equipo, y su aportación mantiene abierto el debate sobre las alternativas ofensivas de un bloque en el que los nuevos fichajes también reclaman protagonismo.
Armental, a la espera
El caso de Adrián Armental es otra historia. El extremo de Ribeira, pieza fundamental del ascenso por su capacidad para generar asistencias, apenas ha podido asomarse al nuevo campeonato.
Suma 41 minutos repartidos en dos partidos, ante el Marino de Luanco y el Eibar B, y ninguna titularidad. Las lesiones le han condicionado el arranque y también le dejaron fuera del desplazamiento a Asturias.
Antes del choque en Llanera, De Lerma confirmó que el futbolista seguía en proceso de recuperación. Por eso su escasa participación no se explica únicamente desde las decisiones sobre el once. El físico manda.
No es el único tocado: Álex Gil, también con problemas físicos, ha disputado 34 minutos en dos encuentros. Pero la ausencia de Armental es todo un mazazo, porque obliga al conjunto compostelano a afrontar este inicio con una participación mínima de uno de los jugadores que más ocasiones generaron durante la campaña del ascenso.
Un once que ya no es el del ascenso
La revolución en las alineaciones va mucho más allá de Guisande y Armental. De los once que saltaron de inicio en la vuelta de la final del playoff ante el Badalona, el 21 de junio, solo Diego Uzal, Pablo Crespo y Juan Manuel Parapar repiten como titulares frente al Llanera.
Ocho integrantes de aquella plantilla siguen en la entidad, pero sus minutos cuentan historias muy distintas. Uzal es el ancla: titular en las ocho jornadas y 675 minutos, el jugador de campo más utilizado, por delante de Dani González, con 643. Solo el portero Edu Sousa ha jugado todos los minutos del campeonato, 720.
Unai Peón también mantiene la continuidad con seis titularidades, Parapar ha arrancado cinco partidos y Pablo Crespo, cuatro. En el otro extremo aparecen Joaquín Goris, con 130 minutos, y Damián Noya, con 121.
La foto es la de una plantilla en plena transición, donde conviven quienes conservan su sitio desde la temporada pasada, los que han perdido protagonismo y unas nuevas incorporaciones que ya pisan fuerte.
La pegada que sostiene la ilusión
La mejoría del Compostela tiene, además, traducción directa en el área. Tres goles en las cinco primeras jornadas; ocho en las tres siguientes: uno ante el Coruxo, cuatro contra el Atlético Astorga y tres frente al Llanera.
Buba, con cuatro tantos, y Dani González, con tres, concentran siete de los once goles del equipo, el 63,6% del total. Los otros cuatro se los reparten Guisande y Unai Peón, con dos cada uno. Buba ha marcado en cuatro jornadas consecutivas y Dani González ha firmado tres dianas entre los duelos ante el Astorga y el Llanera.
En el Pepe Quimarán, De Lerma también mueve ficha en la pizarra: 4-3-3, con Uzal, Unai Peón y Dani González en la medular, y Parapar, Buba y Edu González arriba. Antes del partido, el técnico había dejado claro el camino: «A nosa forza ten que seguir sendo o balón». El equipo, además, preparó la cita entrenando sobre césped artificial para adaptarse al terreno asturiano.
La racha no tiene un único nombre. Hay más gol, aportación de los recién llegados, continuidad de piezas como Uzal y soluciones desde el banquillo como la de Guisande en Llanera.
El próximo examen llega en casa. El Compostela recibe al CD Basconia el domingo 1 de noviembre, a las 17:00 horas, en el Estadio Verónica Boquete de San Lázaro, con la cuarta victoria consecutiva entre ceja y ceja y un balance de cuatro triunfos, un empate y tres derrotas, con once goles a favor y ocho en contra.
La quinta plaza ilusiona, sí, pero todavía es frágil: Amorebieta y Ourense CF también suman 13 puntos y solo la peor diferencia de goles los deja por detrás. El mensaje es claro: con Armental aún condicionado por los problemas físicos y Guisande respondiendo desde un papel con menos titularidades, los picheleiros han encontrado nuevas vías para competir en Segunda Federación. Ahora toca demostrar ante el Basconia que este playoff no es un espejismo.








