El conjunto rojiblanco visita al Barakaldo este sábado con bajas sensibles, refuerzos del filial y la urgencia de sumar de tres en tres para no perder el tren del ascenso
El CD Lugo afronta uno de los partidos más decisivos de su temporada con el ánimo tocado pero con el orgullo intacto. Cinco jornadas para el final, cuatro puntos de distancia respecto a los puestos de promoción y una racha reciente que inquieta. Así llega el equipo de Álex Ortiz a Lasesarre, donde este sábado (18:30 horas) medirá sus fuerzas frente a un Barakaldo CF que no regala nada en casa.
La clasificación aprieta: el margen se agota para los rojiblancos
El Lugo ocupa actualmente la décima posición de la Primera RFEF y depende de sí mismo para meterse en la pelea por el ascenso, aunque el margen de error ha quedado reducido a su mínima expresión. Cada punto perdido a partir de ahora tiene un coste multiplicado, y el vestuario es consciente de ello.
El portero Íker Piedra, recuperado tras casi tres meses de inactividad y de vuelta al once titular frente al Talavera el pasado fin de semana, fue el más claro al describir el estado interno del grupo: rabia contenida y determinación para darle la vuelta a una situación que se ha complicado en las últimas semanas.
Ortiz mira al filial por las bajas acumuladas
El técnico Álex Ortiz no podrá contar con Jorge González ni con Diego Caballo, que se unen a las bajas de larga duración que ya arrastraba la plantilla. Para cubrir los huecos, el preparador malagueño ha tirado de cantera: Aday Alcalde y Tomás Balcedo, dos jóvenes del Lugo B que han rendido a un nivel notable en el filial, entran en la convocatoria.
Balcedo ya tuvo minutos ante el Talavera, por lo que no llega como un desconocido al entorno del primer equipo. Ortiz los ha respaldado con claridad: tienen las mismas opciones que cualquier otro de entrar en el once si las circunstancias lo requieren.
Por el lado positivo, Antonio Perera e Ibaider se reincorporan tras superar sus respectivas molestias, aportando algo más de oxígeno a una plantilla que llegó a la jornada anterior en cuadro.
Piedra: estadísticas sólidas y un mensaje de advertencia para el rival
El meta catalán acumula doce partidos este curso con once goles encajados y cinco porterías a cero, números que él mismo valora como reflejo de una temporada sólida a nivel individual más allá de los vaivenes en el once.
Su regreso ante el Talavera fue tranquilo en cuanto a trabajo exigido bajo palos, pero le sirvió para reencontrarse con las sensaciones de la competición. Ahora mira a Lasesarre con respeto pero sin complejos.
El guardameta advirtió que el Barakaldo es un equipo que puede hacer mucho daño en las acciones de estrategia ofensiva, y que el Lugo deberá estar especialmente concentrado en su área en esas situaciones. A la vez, señaló que los suyos también cuentan con futbolistas capaces de generar peligro en las jugadas a balón parado.
El rival: un Barakaldo incómodo en casa
El conjunto vizcaíno plantea un modelo de juego que puede resultar incómodo para cualquier visitante. Presión alta, transiciones rápidas y una notable efectividad en el juego directo son sus señas de identidad, aunque también tiene recursos técnicos cuando dispone del balón en campo contrario.
Ortiz subrayó que uno de los aspectos clave será la gestión del ritmo del partido: saber cuándo presionar, cuándo conservar el balón y cuándo bajar las revoluciones para no desactivar el plan trabajado durante la semana.
Un ingrediente añadido: Jon Cabo, exjugador del Lugo, acaba de fichar por el Barakaldo y podría debutar precisamente contra su exequipo. El técnico rojiblanco le deseó suerte… pero a partir del domingo.
El vestuario cree: "Nos vamos a llevar los tres puntos"
Más allá del análisis táctico, el mensaje que tanto Ortiz como Piedra han lanzado esta semana apunta en la misma dirección: autocrítica, trabajo y convicción. No hay margen para la resignación cuando aún quedan cinco finales por disputar.
El Lugo sigue vivo en la carrera. Lo que haga en Lasesarre este sábado dirá mucho de si este equipo tiene madera de pelear el ascenso hasta el último minuto.







