El fútbol vuelve a demostrar que no siempre se juega en el campo. La resolución de la RFEF sobre el choque Real Madrid Castilla – Racing de Ferrol ha caído como un jarro de agua fría para los aficionados, para el club gallego y para todos aquellos que ya tenían organizado su viaje a Madrid. Una decisión anunciada a solo tres días del encuentro que muchos consideran un atropello deportivo y moral.
❌ Una decisión contra el reglamento… y contra el sentido común
El propio reglamento de la RFEF es claro: la ausencia de jugadores por lesión o convocatorias internacionales no es causa de fuerza mayor para suspender un partido. Sin embargo, el juez único ha estimado la petición del Real Madrid y ha dado el visto bueno al aplazamiento.

El Castilla alegó contar con solo 10 jugadores disponibles por tener 3 lesionados y 9 convocados con sus selecciones. Pero la pregunta que hierve en el ambiente es: ¿por qué inscribir a jóvenes como Gonzalo o Mastantuono en el filial si después serán reclamados por sus selecciones? ¿Quién asume la responsabilidad de esta planificación?
🚍 El Racing y su afición, los grandes perjudicados
El Racing de Ferrol ya tenía cerrado todo: autobús, hotel, dietas, material y planificación deportiva. Incluso muchos aficionados habían reservado viaje y alojamiento para vivir un fin de semana especial en Madrid. Todo ese esfuerzo, tiempo y dinero se va por la borda por una resolución que llega fuera de plazo y sin respeto al rival ni a la afición.
🎭 El trasfondo: ¿qué pintan los filiales en esta liga?
Más allá del caso puntual, la polémica reabre un debate recurrente: ¿qué papel deben tener los filiales en la Primera Federación? Unas plantillas moldeadas a conveniencia del club matriz, que pueden reforzarse con jugadores de primer nivel en cualquier momento o reclamar suspensiones cuando les convenga. Una situación que erosiona la igualdad competitiva de una categoría que debería ser seria y profesional.
🤔 ¿Justicia deportiva o privilegio encubierto?
Lo que para algunos es una decisión administrativa, para otros es la prueba de que no todos los clubes juegan con las mismas reglas. El Racing de Ferrol sufre en sus carnes una cacicada difícil de justificar, que deja un poso de indignación y de desconfianza en el sistema.
El partido se jugará más adelante, sí, pero la pregunta queda en el aire: ¿cuántos puntos vale la moral de un vestuario y la ilusión de una afición pisoteada?







