El Everton vivió una escena absolutamente insólita en su visita a Old Trafford. Idrissa Gana Gueye, uno de los pesos pesados del vestuario, fue expulsado a los 12 minutos tras golpear en la cara a su propio compañero Michael Keane. Una acción tan inesperada como incomprensible que dejó al conjunto ‘toffee’ en shock y al árbitro sin margen para la duda.
La discusión que se fue de las manos 💥
Todo nació en una jugada defensiva mal resuelta. Gueye, molesto por el desajuste de la línea, encaró a Keane para recriminarle la acción. Lo que parecía un intercambio tenso pero habitual se convirtió en una tormenta en segundos: gritos, gestos y un ambiente que subió de temperatura con inusitada rapidez.
El bofetón que lo cambia todo: roja directa sin vacilar 🟥
En pleno intercambio, Gueye perdió completamente el control y soltó una bofetada al central inglés. El colegiado, situado a escasos metros, no necesitó revisar nada: roja directa por conducta violenta. Old Trafford quedó helado, y el banquillo del Everton no daba crédito a lo que acababa de ocurrir.
Pickford y Ndiaye, obligados a intervenir para contenerlo 😱
Lo peor llegó después. Lejos de asumir la expulsión, el senegalés continuó fuera de sí. Pickford y Ndiaye corrieron a sujetarlo para evitar que la situación fuese a más. Entre ambos lo escoltaron hacia la banda mientras el resto del equipo miraba desconcertado, consciente de que la noche se había torcido desde el minuto 12.
Un episodio que reabre las dudas internas del Everton
El club deberá gestionar ahora un conflicto interno tan grave como inédito. La escena refuerza la sensación de nerviosismo que arrastra el equipo, incapaz de encontrar estabilidad y ahora expuesto a un episodio que dará la vuelta al mundo. La afición, indignada, exige explicaciones inmediatas.







