El Racing de Ferrol volvió a demostrar por qué sigue instalado en la zona noble. En un partido con fases de dominio, turbulencias y suspense final, el cuadro de Pablo López sobrevivió al empuje del Cacereño y se llevó tres puntos de ley en el Príncipe Felipe gracias a un zapatazo inolvidable de Álvaro Juan. Un triunfo trabajado, sufrido y, precisamente por eso, con sabor a oro puro.
Un inicio eléctrico y un duelo de ajedrez sobre el césped
El partido arrancó con el Racing pisando área desde el primer minuto. Álvaro Giménez tuvo la primera, un cabezazo que obligó a Diego Nieves a reaccionar. Los ferrolanos manejaban los ritmos, buscaban amplitud por fuera, pero el Cacereño se fue asentando y comenzó a contestar con transiciones peligrosas.
La ocasión de César Gómez tras un robo encendió las alarmas en la zaga departamental.
Parón en la grada, tensión en el césped
A la media hora, el juego se detuvo por la atención urgente a un aficionado local. Tres minutos de incertidumbre, calma y aplausos posteriores cuando se reanudó el choque. El Racing intentaba recuperar la brújula; el Cacereño, cada vez más vertical, presionaba con criterio y minimizaba los espacios.
Polémicas, amarillas y una expulsión inesperada
El tramo final del primer tiempo tuvo de todo: amarillas, protestas y hasta la expulsión del portero Lucas Díaz, que estaba en el banquillo y vio la roja en una tangana tras una acción fortuita de Mardones.
Antes del descanso, Giménez rozó el 0-1 con un disparo ajustado a la base del poste. El árbitro añadió cinco minutos entre silbidos locales. Empate y todo por decidir.
El Racing agita el árbol: cambios, presión y un gol fantasma
La segunda parte arrancó con movimiento desde el banquillo. Entró Dacosta y poco después Mardones tuvo que retirarse lesionado tras un golpe.
Giménez anotó un gol tras pelear un balón dividido con el portero, pero el VAR lo anuló tras revisar la acción. Pablo López ajustaba piezas para empujar al equipo hacia el área rival. El Cacereño resistía con orden, consciente de que el choque estaba en el filo.
Minuto 75: aparece el hombre del día
El reloj marcaba el 75 cuando cayó el trueno. Un balón suelto en la frontal, control orientado y… volea de Álvaro Juan que se clava como un misil. Imparable para Diego Nieves. El Racing golpeaba con la firma de un jugador que pidió la pelota, encaró sin miedo y decidió el partido.
Sufrimiento final: revisión de penalti y suspense hasta el 100
El Cacereño quemó sus naves y metió al Racing en área propia. Hubo revisión por un posible penalti sobre Dacosta que el colegiado descartó. Los extremeños empujaban con todo, mientras Pablo López blindaba la defensa con Chema y Gelardo para cerrar la trinchera.
El añadido se estiró hasta superar los cien minutos, pero el Racing resistió como un bloque curtido.
Tres puntos que valen más que una victoria
El pitido final desató la liberación. El Racing sumó un triunfo robusto, de carácter, en un campo donde pocos podrán presumir de llevarse botín.
Una victoria que mantiene a los ferrolanos en la lucha alta, que refuerza sensaciones y que vuelve a demostrar que este equipo sabe competir cuando el viento sopla en contra.







