Por primera vez en 103 años de historia celeste, un filial gallego pisará la Segunda División. El ascenso del Celta Fortuna no es solo el resultado de una tarde de gloria en Balaídos: es la culminación de un proyecto de cantera que empezó a tomar forma hace años y que ahora alcanza su techo más alto.
Un club que siempre apostó por su filial. Mientras otros conjuntos de Primera priorizan filiales testimoniales, el Celta ha mantenido durante años una apuesta firme por el Fortuna como laboratorio de talento: Antañón, Hugo González, Anxo Rodríguez... nombres que hoy son protagonistas y que mañana podrían dar el salto definitivo al primer equipo.
Lo que cambia a partir de ahora. El ascenso obliga al club a una planificación distinta: presupuesto de Segunda División, una plantilla que deberá reforzarse para competir con garantías, y la incógnita de si el filial mantendrá su estructura actual o si el primer equipo empezará a "prestar" perfiles con más continuidad de cara al curso 2026/27.
Un golpe de autoridad en el mapa gallego. El hito sitúa al fútbol formativo vigués en boca de toda España, justo en la misma semana en la que el primer equipo certificaba su segunda Europa League consecutiva. Un mensaje claro: en Vigo, el proyecto celeste funciona en todas las plantas del edificio.
El reto de Fredy Álvarez. El técnico, artífice del ascenso, afronta ahora la pregunta del millón: ¿seguirá al frente de un proyecto que cambia radicalmente de dimensión, o el club buscará un perfil con experiencia en la categoría profesional?







