A Coruña respira nostalgia y esperanza a partes iguales. El nombre de Jason Remeseiro vuelve a sonar por los pasillos de Riazor, esta vez no como rumor pasajero, sino como deseo confeso del propio futbolista. El extremo coruñés, actualmente en el Al-Fayha de Arabia Saudí, ha dejado claro que le encantaría cerrar el círculo regresando al Deportivo… y la afición ya se ilusiona.
Una declaración que enciende a Riazor
En una entrevista reciente, Jason abrió la puerta de par en par a un regreso a casa. Y no lo hizo con medias tintas:
“Me gustaría volver, y si es en Primera, mucho mejor”, deslizó el atacante, dejando claro que el Dépor sigue ocupando un espacio privilegiado en su imaginario futbolístico.
Quien lo ha visto crecer sabe que la espina de no debutar con el primer equipo deportivista siempre estuvo ahí. Y aunque su contrato en Arabia incluye un año opcional, el propio jugador reconoce que el futuro está por escribir… y que A Coruña es un destino que le tira con fuerza.
El Dépor vigila y se deja querer
La dirección deportiva blanquiazul, inmersa ya en los primeros movimientos premercado, no pasa por alto estas señales. En un momento en el que jóvenes talentos como Yeremay o Zakaria atraen miradas externas, el club también observa perfiles que aporten experiencia, desborde y una conexión emocional inmediata con la grada.
Jason encaja en esa ecuación como un guante.
Una carrera nómada y un sueño pendiente
El extremo, formado en Abegondo antes de emigrar a la cantera del Levante, ha vivido una trayectoria llena de cambios: Levante, Albacete, Valencia, Getafe, Arouca y finalmente Arabia Saudí. Un viaje largo, intenso y sin certezas más allá de una:
su vínculo con el Deportivo nunca se rompió.
Él mismo lo dejó claro:
“Sería un sueño cerrar el ciclo volviendo a Riazor”.
La frase, contundente y cargada de simbolismo, ya ha corrido entre los aficionados como pólvora.
¿Movimiento real o simple guiño?
El mercado decidirá. El jugador tiene contrato opcional hasta 2026, el Dépor está centrado en afianzar su temporada y las circunstancias deben alinearse. Pero hay ingredientes suficientes para que la historia cobre vida:
- Un futbolista en buen momento.
- Un sentimiento de pertenencia evidente.
- Un club atento a oportunidades que sumen.
En el fútbol, ya lo sabemos, las grandes vueltas comienzan siempre con un simple “¿y por qué no?”.
Jason ya lo dijo. Riazor ya lo escuchó.
El resto, como siempre, lo dictará el balón.







