El Llanera llegará este domingo 18 de octubre a A Lomba con siete puntos de los últimos nueve posibles, después de haber empezado la temporada con tres derrotas consecutivas. Entre un momento y otro, Chuchi Collado decidió tocar la plantilla con dos salidas y las llegadas de Liam y Álex Alemán. Una reacción que obliga al Arosa a no fiarse de otro recién ascendido.
El encuentro, previsto para las 17:00 horas, medirá a dos equipos que todavía buscan asentarse en Segunda Federación. Los arlequinados necesitan su primera victoria; los asturianos quieren prolongar una recuperación que ya se ve en los números.
Dos fichajes para corregir el arranque
El Llanera no esperó al mercado de invierno. Después de comprobar que dos futbolistas no terminaban de encajar en el proyecto, Collado y el club optaron por facilitar sus salidas y reforzar dos posiciones concretas.
Llegaron Liam, un mediocentro con pasado en el Salamanca, y Álex Alemán, un delantero al que el entrenador ya conocía de su etapa en el Marino. Ambos estaban disponibles fuera del mercado ordinario, lo que permitió incorporarlos con la competición en marcha.
La decisión respondía a la necesidad de encontrar soluciones inmediatas. Collado, que cumple su quinta temporada consecutiva al frente del equipo, sabe de sobra lo que exige esta categoría y prefirió corregir antes de que el problema condicionara el curso entero. Y los resultados posteriores, al menos, acompañan.
Del cero de nueve al siete de nueve
La diferencia entre los dos primeros bloques de tres jornadas es notable. El Llanera comenzó con tres derrotas, dos goles marcados y ocho encajados. En los tres encuentros siguientes firmó dos victorias y un empate, con siete tantos a favor y cuatro en contra.
En apenas tres jornadas pasó de no sumar nada a conseguir siete puntos de nueve, además de mejorar en las dos áreas: la producción ofensiva subió de dos a siete goles y los tantos recibidos se redujeron a la mitad.
¿Fueron determinantes los fichajes? Collado dejó la puerta abierta con una expresión que lo dice todo: «Coincidencia o no». El técnico relacionó en el tiempo los cambios con la buena racha, sin venderlos como única explicación. La llegada de los nuevos, la adaptación del grupo a la categoría y la continuidad del trabajo colectivo forman parte del mismo paquete. Lo indiscutible es que el equipo viaja a Vilagarcía con otra cara.
La presión asturiana, una prueba para el Arosa
El Llanera apuesta por un fútbol de esfuerzo colectivo, presión sobre el rival e intensidad durante los 90 minutos. Es la fórmula con la que Collado compite pese a unos recursos económicos limitados, apoyado en una base de futbolistas que conoce bien su metodología y que ofrece estructura para integrar a los recién llegados.
Pero hay una asignatura pendiente: ganar fuera. Sus dos victorias de este curso llegaron como local y lejos de casa solo ha sumado un empate, así que A Lomba será el examen para comprobar si la mejoría también viaja.
Para el Arosa, la clave estará en aguantar los tramos de presión visitante y aprovechar los espacios que aparezcan. Circular el balón, acertar en las áreas y sostener el ritmo del partido serán los tres deberes de la tarde.
A Lomba mide dos reacciones distintas
El conjunto arlequinado llega tras introducir ajustes en su juego durante las últimas jornadas. El propio Collado ha reconocido esa evolución y ha destacado la calidad de los futbolistas ofensivos locales.
Los de Vilagarcía siguen buscando su primera victoria y reciben a un rival que les aventaja en tres puntos. Poca distancia para dos trayectorias tan diferentes: mientras el Llanera ha encontrado resultados después de intervenir en su plantilla, el Arosa necesita que sus mejoras futbolísticas se traduzcan en puntos.
El domingo, por tanto, se cruzan dos recién ascendidos con necesidades parecidas y dinámicas opuestas. Los asturianos quieren confirmar que su racha es algo más que un espejismo; el Arosa tiene delante la oportunidad de cortarla y llevarse una victoria que valdría doble ante un rival directo.








