Estoy muy ilusionado. Y podríamos detenernos ahí, simplemente contemplando la imagen de la rueda de prensa de hoy. Pero vamos a ir un poco más allá.
Contraponer la foto de la presentación de Pablo López con la renovación de Cristóbal Parralo el año pasado es, cuanto menos, revelador.
Marca el contraste entre dos etapas, dos maneras de percibir el rumbo del club. Estamos asistiendo al amanecer de un nuevo Racing, y yo, personalmente, no puedo evitar sentir una enorme ilusión.
Pablo, el nuevo entrenador, es un hombre de la casa. Dejó una gran impresión en su paso anterior y ahora regresa acompañado, para muchos, del mejor preparador físico que recordamos.
Y eso no es todo: su llegada podría coincidir con la incorporación de un director deportivo dinámico, en plena progresión profesional. Sobra decir que hay motivos para soñar.
Este cuerpo técnico se enfrenta a una oportunidad crucial para posicionarse en el fútbol profesional. Sería un gran acierto que el club les respaldara con una plantilla alineada con su ambición, su energía y su proyección.
Ambición, humildad y talento. ¿Qué podría salir mal?
Lástima que Manuel Ansede no se prodigue más. Es un hombre que comunica bien y que tiene cosas que decir. Ojalá lo escucháramos con mayor frecuencia.
La ciudad deportiva ya está en marcha. Ahora nos toca a nosotros, los aficionados, estar a la altura. Nos espera una campaña apasionante, en una categoría tremendamente competitiva y, además, con enfrentamientos contra varios equipos vecinos que prometen emociones fuertes.
Como dijeron el entrenador y el presidente: “Todos juntos somos más fuertes.”
No tengo ninguna duda: volveremos. Volveremos a disfrutar, a emocionarnos, a viajar, a celebrar.
Volveremos a ser felices.
Ahora mas que nunca, todos con nuestro Racing.







