Un arranque con sabor a clásico gallego
La División de Honor Juvenil comenzó con uno de los duelos más esperados de la temporada: Celta y Deportivo se vieron las caras en A Madroa, escenario habitual de nieblas que, en esta ocasión, marcaron por completo el desarrollo del partido. El choque tuvo pocas ocasiones claras y mucho esfuerzo táctico, propio de un encuentro entre dos canteras que se conocen demasiado bien.
Primer tiempo: equilibrio y oportunidades puntuales
El Deportivo salió con una presión alta, buscando incomodar la salida de balón corta del Celta. El plan de Miguel Figueira permitió robar en zonas adelantadas y generar algunas transiciones rápidas, especialmente por los costados, donde Iker Gil y José Rey buscaron profundidad. Este último, sin embargo, se vio obligado a abandonar el campo por lesión pasada la media hora.
El Celta, fiel a su estilo, trató de elaborar desde atrás pese a las dificultades. La insistencia le dio fruto en varias llegadas: Noah rozó el gol en una acción a balón parado, y tanto Ángel Dávila como Barreiros obligaron a Anxo a intervenir con paradas de mucho mérito. El guardameta blanquiazul sostuvo a su equipo durante los mejores minutos de los celestes.
La niebla se adueña del partido
Al borde del descanso, el ambiente se complicó. La niebla descendió hasta cubrir por completo el césped, dificultando la visibilidad. El inicio de la segunda parte tuvo que retrasarse diez minutos, aunque la situación apenas mejoró. El colegiado Carlos Martínez optó por reanudar el encuentro pese a las protestas y el desconcierto de ambos equipos.
El encuentro quedó condicionado, con acciones difíciles de seguir desde la grada y con un juego que se fue volviendo más directo. Aun así, el Celta mantuvo mayor control de la posesión, mientras que el Deportivo trataba de sorprender al contragolpe.
La resolución llega a balón parado
El tramo final se abrió con polémica: un gol anulado al Celta por un fuera de juego muy ajustado y una contra deportivista interrumpida por el árbitro que generó protestas en el banquillo visitante. El desenlace definitivo, sin embargo, llegó en el minuto 85.
En un saque de esquina, Anthony se elevó con determinación en el área y conectó un cabezazo imparable. La defensa del Dépor no acertó a anticiparse y, pese al esfuerzo de Anxo, el balón terminó en la red. Ese 1-0 fue suficiente para desnivelar un duelo que parecía destinado al empate.
Manda el celeste
El pitido final confirmó la primera victoria del curso para el Celta. Los vigueses arrancan con confianza una temporada en la que buscarán pelear por lo más alto, mientras que los coruñeses regresan con la decepción de no haber puntuado en un partido donde dieron la cara, pero se vieron castigados en los instantes finales.
El clásico gallego volvió a dejar claro que, más allá de la categoría, los enfrentamientos entre Celta y Dépor siempre se juegan con un plus de intensidad.







