Desde los despachos lo tienen claro: el objetivo es volver al fútbol de élite y, en boca de su presidente, incluída la Champions...
El Deportivo de La Coruña ha cambiado el discurso. Ya no se habla de consolidarse. Ni de pelear. Ni de ir “paso a paso”. Desde la cúpula directiva, las señales son rotundas: el ascenso es el objetivo real. Se acabaron las medias tintas. La propiedad del club ha comenzado a mover ficha con decisiones que lo gritan sin decirlo: vamos a por todo.
👔 Fichaje con mensaje: Hidalgo llega con una cláusula que lo dice todo
El primer golpe de efecto llegó con la contratación de Sergio Hidalgo como nuevo entrenador. Firmó por una temporada… y otra más solo si logra el ascenso. Blanco y en botella. Lo confirmó el propio técnico y lo respaldó Fernando Soriano, director deportivo: “Estamos cómodos con la presión. Todos sabemos lo que queremos”.
Hidalgo no llega para adaptarse. Llega para ascender. Y lo sabe.
💎 Renovación estratégica: Yeremay, blindado para liderar el proyecto
La segunda gran jugada del club fue convencer a Yeremay de quedarse. Pese a tener ofertas importantes, el talento canario se queda en Riazor. ¿Cómo lo lograron? Subida de ficha, cláusula reforzada y un mensaje claro: el Dépor va en serio. “Mi deseo ahora es subir con este club”, declaró el jugador tras anunciar su renovación.
No se trata de una simple apuesta deportiva. Es un movimiento político del club: retener a su perla como símbolo del nuevo rumbo.
🧠 Todo encaja: una estrategia orquestada desde lo más alto
Juan Carlos Escotet, presidente del Dépor, lo ha dejado entrever en varios foros: el ascenso no solo es deseable, es necesario. Por historia, por economía y por orgullo. En un homenaje reciente a los socios más veteranos, lanzó un mensaje de esos que hacen ruido: “Las noches mágicas de Riazor volverán. Estamos más cerca de lo que muchos creen”.
En un acto previo en Santiago, lo remató: “Queremos volver a jugar los clásicos gallegos. El ascenso beneficia a todos, también a la ciudad”.
📢 El Dépor ya no juega a defenderse. Desde la propiedad del club lo tienen claro: se acabó sobrevivir. Es hora de atacar. El ascenso no es un sueño: es el plan.







