El Deportivo derrotó 2-1 a Osasuna en Riazor con un once titular de 175,2 centímetros de estatura media, el más bajo registrado en Primera División desde 2014. El equipo de Antonio Hidalgo remontó un partido que empezó perdiendo y alcanzó la octava posición con 17 puntos tras once jornadas.
Esa alineación explica bastante bien al conjunto coruñés. Hidalgo juntó a varios futbolistas de poca estatura y encontró soluciones por donde siempre: la circulación del balón, la movilidad arriba y los ajustes de la segunda parte.
Una alineación histórica
El dato corresponde a los once que comenzaron el partido del 2 de noviembre, no al promedio de la plantilla. La distinción importa, porque el Dépor tiene futbolistas con perfiles físicos muy distintos.
Mario Soriano, de 163 centímetros, Luismi Cruz, de 166, y David Mella, de 169, están entre los jugadores más bajos de Primera División, y los tres destacan por su participación en la elaboración y su capacidad para moverse en espacios reducidos. A ellos se sumó Yeremay Hernández, otro futbolista técnico que resuelve el uno contra uno.
Osasuna golpeó primero, aprovechando un error de Leo Román en la salida: Ante Budimir adelantó a los navarros en el minuto 32 y obligó a remontar. El Deportivo no cambió de guion. En lugar de convertir el encuentro en un intercambio de balones largos, siguió progresando con sus centrocampistas y extremos.
El balón, como argumento
Las estadísticas confirman la iniciativa blanquiazul: 62% de posesión, 18 remates y siete disparos a portería, frente a los 11 remates y dos tiros entre palos de Osasuna. La diferencia también apareció en la precisión de pase, cerca del 89% para los locales y un 81% para los visitantes.
Esos números retratan a un equipo que retuvo el balón durante buena parte del encuentro y acumuló llegadas, con una movilidad ofensiva que abrió líneas de pase tanto por dentro como por las bandas.
Mario Soriano fue el gran protagonista. El centrocampista completó 92 de sus 96 pases y acumuló 110 intervenciones con el balón, además de firmar el empate. El 1-1 llegó en el minuto 64, cuando superó a Sergio Herrera en una acción a balón parado y devolvió al Dépor al partido con media hora por delante. Ahí está la lección: con 163 centímetros, la técnica también gana duelos.
Los cambios cambiaron el ataque
La remontada no se explica solo por los titulares. Hidalgo movió el banquillo en la segunda mitad para ampliar alternativas: en el minuto 56 metió a Adama Traoré por Giacomo Quagliata y en el 69 entró Pierre-Emerick Aubameyang por Luismi Cruz.
Adama aportó profundidad por la banda y capacidad para superar rivales, y fue clave en la jugada del segundo gol. En el minuto 87, tras una acción ofensiva y una intervención de Sergio Herrera, Bil Nsongo aprovechó el rechace para marcar el 2-1.
La acción destapó otro recurso del equipo: atacar los balones sueltos dentro del área. Nsongo reaccionó al primer remate y convirtió la segunda oportunidad en victoria. Dos goles, dos caminos distintos.
La octava posición respalda a Hidalgo
El triunfo cortó una serie de seis jornadas sin ganar y dejó al Deportivo con 17 puntos después de once partidos.
Esa octava plaza tiene mérito para un equipo que compite en Primera con una plantilla de perfiles muy variados, donde conviven futbolistas técnicos de poca estatura con alternativas capaces de cambiar la presencia física del ataque.
Los 175,2 centímetros son un dato excepcional dentro de la competición, de esos que acaban en la hemeroteca. Pero lo que ganó el partido fue otra cosa: la circulación, la movilidad y las decisiones tomadas sobre la marcha.









