Europa llama a la puerta de Balaídos y el Celta llega a la cita del jueves 5 de noviembre con tres huecos que tocan de lleno su estructura: Carl Starfelt en defensa, Miguel Román en el centro del campo y Borja Iglesias en ataque. A esas bajas se suman las molestias en el aductor de Hugo González, que tuvo que abandonar el encuentro ante el Rayo Vallecano en el minuto 43.
El 3-0 en Vallecas fue un mazazo y, sobre todo, un termómetro. Un equipo que solo había encajado siete goles en las diez primeras jornadas de LaLiga recibió tres en un solo encuentro y terminó con 11 remates, ninguno a puerta. Ahora Claudio Giráldez tiene que repartir de nuevo funciones en las tres líneas sin renunciar a su habitual sistema de tres centrales.
Atrás, sin el ancla de Starfelt
Starfelt sigue recuperándose de la lesión muscular sufrida a principios de octubre, y su ausencia le quita una pieza importante a la línea de tres centrales. Se echa de menos su experiencia en la defensa del área y su participación en las acciones a balón parado.
La fiabilidad era una de las señas del cuadro vigués, con la portería a cero en cinco de los diez primeros partidos de Liga. En Vallecas se esfumó. El Rayo aprovechó los espacios y las pérdidas celestes para golpear por medio de Jorge de Frutos, por partida doble, y Unai López.
Giráldez no se escondió tras el partido: «No podemos defender tan mal como hemos defendido hoy». El técnico señaló los duelos perdidos, los segundos balones y los errores de colocación como algunos de los problemas del equipo.
No es un drama, pero tampoco un simple accidente. Hay alternativas —Sebastián Cáceres, Javi Rodríguez, Yoel Lago y otras opciones— pero el desafío va más allá de tapar el hueco de Starfelt: hay que recuperar la coordinación entre centrales y carrileros, sobre todo cuando el equipo pierde el balón con varios futbolistas adelantados.
La medular busca su enlace
Sin Miguel Román, el Celta pierde algo más que un nombre: pierde el hilo entre defensa y ataque. El centrocampista de Gondomar fue operado de la rodilla derecha el 1 de octubre y continúa con su rehabilitación.
Sus números antes de caer lesionado hablan por sí solos: siete partidos de LaLiga, seis como titular, 579 minutos, un gol y dos asistencias. Era una pieza importante tanto en la circulación del balón como en la conexión con los de arriba.
Ahora buena parte de la organización recae sobre Aleix Febas e Ilaix Moriba, que deben combinar la salida de balón con el trabajo defensivo. Una exigencia que crece cuando el rival presiona y obliga a pelear cada segunda jugada.
Y ojo a lo de casa. Hugo Burcio y Andrés Antañón, futbolistas del Celta Fortuna, estuvieron en la convocatoria de Vallecas y amplían el abanico; Giráldez ha destacado recientemente la evolución de Burcio, sobre todo su mayor seguridad a la hora de interpretar el juego. La cantera llama a la puerta. El reto es mantener la conexión entre líneas sin dejar desprotegido el espacio por delante de los centrales, uno de los puntos que más dolores de cabeza dio ante el Rayo.
Arriba, la pólvora mojada
Borja Iglesias sigue apartado del grupo por una lesión en el sóleo izquierdo, y su temporada se resume en apenas 91 minutos en cuatro partidos oficiales. Muy poco para un delantero que da presencia dentro del área y sabe jugar de espaldas a la portería.
Las alternativas existen, cada una con su perfil: Ferran Jutglà puede intervenir lejos del área, Pablo Durán ofrece desmarques de ruptura e Iago Aspas facilita las conexiones por dentro. Pero sin Borja se reducen las opciones de fijar a los centrales rivales y de finalizar las jugadas.
El dato de Vallecas escuece: de los once disparos del Celta, ocho llegaron desde dentro del área. Ninguno fue entre los tres palos.
Y no es cosa de un día. El equipo solo ha anotado un gol a domicilio en LaLiga esta temporada, y fue precisamente obra de Starfelt, ante el Getafe, el 7 de septiembre.
Hugo González y la cita europea
La última preocupación tiene nombre propio: Hugo González. El atacante valenciano, titular en seis encuentros esta temporada, pidió el cambio durante la primera parte ante el Rayo y dejó su sitio a Pablo Durán.
Según explicó Giráldez, el futbolista llevaba tiempo jugando con molestias en el aductor, y su menor ritmo influyó en algunos desajustes de la presión. Un nombre más para un parte médico que ya contaba con cinco jugadores: Starfelt, Román, Borja Iglesias, Álvaro Núñez y Jones El-Abdellaoui.
El calendario no da tregua. Los celestes reciben al Union Saint-Gilloise el jueves 5 de noviembre a las 21:00 horas en Balaídos, en la cuarta jornada de la fase de liga de la Europa League, y tres días después, el domingo 8, vuelven a jugar en casa frente al Levante.
El balance invita a la prudencia —tres victorias en catorce partidos oficiales— y en Europa hace falta mejorar los resultados. Hay motivos para creer, sí: la victoria por 1-2 ante el Celtic demostró que este equipo sabe competir con varias ausencias. Pero Vallecas dejó deberes muy concretos sobre la mesa.
El mensaje es claro: ajustar la protección defensiva, repartir responsabilidades en el mediocampo y afinar la puntería. Sin Starfelt, Román ni Borja, el Celta necesita recuperar esas tres funciones entre todos… y la próxima batalla europea ya está aquí.









