La progresión de Miguel Román ya se escucha fuera de Galicia, y no precisamente en voz baja. El Atlético de Madrid y varios clubes de la Premier League aparecen entre los interesados en el centrocampista celeste, pero el Celta de Vigo todavía tiene margen para negociar su continuidad. El jugador, de 23 años, tiene contrato hasta junio de 2028 y, según publica El Nacional este 29 de octubre, una cláusula de rescisión de 30 millones de euros.
El escenario tiene dos caminos. Por un lado, avanzar en la renovación de un futbolista que ha ganado protagonismo con Claudio Giráldez. Por otro, estudiar una operación si alguno de los pretendientes decide poner sobre la mesa una propuesta concreta.
Una cláusula no es una oferta
Los 30 millones corresponden, según El Nacional, a la cláusula de rescisión del contrato de Román. No es una cifra que el Celta haya pedido públicamente para negociar su venta, ni el importe de ninguna propuesta recibida.
La diferencia importa, y mucho. Una cláusula de rescisión permite al futbolista extinguir anticipadamente su contrato pagando la cantidad estipulada, conforme al procedimiento aplicable; una oferta de traspaso, en cambio, abre una negociación entre clubes sobre el precio y las condiciones de la operación.
El Atlético aparece vinculado al centrocampista desde febrero, y las últimas informaciones sitúan también a equipos ingleses entre sus pretendientes. Suena bien, sí, pero seguir a un jugador no equivale a negociar su fichaje. Ahí está la gravedad del dinero de siempre, tirando de lo de casa; de momento, solo eso.
2027, sin cuenta atrás
El Celta anunció el 15 de agosto de 2025 la renovación de Miguel Román hasta junio de 2028, coincidiendo con su incorporación a la dinámica del primer equipo. Si ese acuerdo no se amplía, el futbolista entrará el próximo verano en su último año de contrato, y eso puede influir en las negociaciones porque el tiempo para asegurar su continuidad será menor.
Ahora bien, el club no está obligado a venderlo en 2027. Podrá mantenerlo en la plantilla, seguir negociando su renovación o valorar una propuesta de traspaso.
El riesgo de que su vinculación termine sin generar ingreso por su salida aparecería en 2028, al finalizar el contrato actual. El mensaje es claro: resolver su futuro con tiempo, sin convertir el próximo mercado estival en una fecha límite inevitable.
De Gondomar a Primera
Miguel Román nació en Gondomar el 26 de diciembre de 2002 y llegó al Celta Fortuna en julio de 2023, procedente del Pontevedra CF. En el conjunto granate había disputado 70 partidos y acumulado 5.503 minutos en las dos temporadas anteriores.
Su progresión en el filial le abre las puertas del primer equipo. En la campaña 2024/25 participó en 34 encuentros, marcó cuatro goles, repartió seis asistencias y superó los 3.000 minutos de competición.
El salto a Primera confirma el crecimiento. En las siete jornadas de LaLiga disputadas antes de su lesión esta temporada, Román suma 579 minutos, seis titularidades, un gol y dos asistencias. Ese gol llega el 19 de septiembre en Balaídos, el tercero del 5-0 de los celestes ante el Racing de Santander, en el minuto 69.
Del filial a tener presencia habitual en el once de Giráldez. Uno de los nuestros, y con peso real en la planificación deportiva.
Renovación en marcha, con Román de baja
El futuro de Román forma parte del plan del Celta para prolongar los contratos de varios jugadores importantes de su plantilla. El 8 de octubre, la entidad anunció la renovación de Javi Rodríguez hasta junio de 2030; dos días después, las informaciones sobre la planificación contractual del club situaban las conversaciones con Miguel Román en una fase avanzada.
El director de fútbol, Marco Garcés, había confirmado que el Celta reservó parte de su límite salarial para afrontar ampliaciones de contrato. En esa planificación también figuran futbolistas como Hugo Álvarez y Pablo Durán, vinculados al club hasta 2028.
Mientras tanto, Román sigue recuperándose. El 28 de septiembre sintió molestias en la rodilla derecha durante un entrenamiento en la Cidade Deportiva Afouteza, y las pruebas detectaron un cuerpo libre articular que requirió una artroscopia, realizada el 1 de octubre en Vigo. El club estimó inicialmente una baja de cuatro a seis semanas, siempre que no surgieran complicaciones. En el parte médico actualizado el 28 de octubre, el centrocampista continúa en rehabilitación.
Ampliar el contrato no es solo sumar temporadas. Permitiría al Celta mantener a Román vinculado más allá de 2028, revisar unas condiciones pactadas antes de su actual protagonismo en Primera y, según los términos que acuerden club y futbolista, modificar el escenario de una posible salida.
Por ahora, la entidad conserva tiempo y Román tiene dos temporadas de contrato, contando la actual. El interés del Atlético y de los clubes ingleses es el termómetro de su progresión, pero un traspaso exigiría pasos adicionales. La próxima jugada puede decidirse en Vigo: cerrar una renovación que evite llegar al verano de 2027 con el centrocampista a solo un año de finalizar su contrato.








