El argentino rompe el silencio y niega insultos racistas: “Le dije lo que decimos todos en Argentina”
El final del partido entre Real Madrid y Pachuca estuvo lejos de ser tranquilo. A pesar del triunfo merengue, la atención se desvió completamente a un tenso enfrentamiento entre Antonio Rüdiger y Gustavo Cabral, que casi termina en pelea.
🧨 El defensa alemán acusó al argentino de insultos con tintes racistas. Pero Cabral ha salido al paso con una versión muy distinta, cargada de tensión, y dejando claro que, según él, todo se ha malinterpretado.
“¡Cagón de mierda!”: lo que realmente dijo Cabral, según él mismo 💬🇦🇷
🎙️ En declaraciones recogidas por El Partidazo de Cope, Cabral aclaró que lo único que le gritó a Rüdiger fue “cagón de mierda”, una expresión muy común en el fútbol argentino:
“Eso es lo que dije. En ningún momento usé palabras racistas. Lo repito todo el tiempo. Está grabado.”
El zaguero asegura que el roce empezó por un forcejeo en el área, una patada recibida y las pulsaciones a mil en un partido caliente.
Rüdiger se lo tomó de otra forma ⚠️🤐
Según la versión del defensa madridista, la frase que escuchó sí tuvo connotaciones racistas y por eso se lo comunicó al árbitro de inmediato, lo que activó el protocolo.
🎥 Las cámaras captaron el cruce de insultos y gestos, y la bronca no terminó con el pitido final: ambos jugadores fueron al túnel de vestuarios discutiendo y desafiándose.
“Me quería pelear. Me decía ‘fuera te veo’” 🥊🗯️
Cabral también reveló que Rüdiger lo encaró tras el encuentro:
“Él me estaba provocando. Me hacía gestos de ‘vamos afuera’. Yo también me calenté, claro. Pero no hubo nada más allá de eso.”
El jugador de Pachuca niega que haya tenido contacto posterior con jugadores del Madrid y asegura que nadie que estaba cerca oyó nada ofensivo.
¿Habrá sanción? La FIFA ya tiene el caso en sus manos 📋⏳
Mientras las versiones enfrentadas circulan en redes y medios, la FIFA analiza los informes del árbitro y los videos del partido. Si el organismo detecta alguna conducta punible, Cabral podría ser suspendido de oficio, aunque por ahora todo queda en palabras cruzadas.







