El Bergantiños sobrevivió en el siempre difícil campo del Marino de Luanco y firmó un empate (1-1) que sabe a gloria. Los de Carballo, sin desplegar su mejor fútbol, se llevaron un premio enorme gracias a la fe y a un error defensivo local que cambió el guion del partido.
⚔️ El Marino dominó, pero no remató
El choque comenzó con un Marino arrollador que se adelantó pronto y tuvo ocasiones de sobra para liquidar el partido. La grada asturiana ya cantaba el segundo, pero la falta de puntería local mantuvo con vida a los gallegos.
🧱 Resistencia y paciencia del Bergan
Los de Jorge Cuesta apostaron por el orden y la espera. Aguantaron el vendaval azul, sufrieron lo indecible, pero jamás se rindieron. Cada balón despejado alimentaba la esperanza de que llegaría su momento.
⚡ Un error, un gol y un punto de oro
Y el instante llegó: un fallo en la zaga del Marino dejó el empate servido y el Bergantiños no lo perdonó. Con eficacia quirúrgica, los rojillos igualaron el marcador y desataron la sorpresa en Miramar.
📊 Un empate que impulsa la moral
El Marino se marcha frustrado por haber perdonado, pero el Bergantiños celebra un punto que vale oro en un escenario temido. La plantilla regresa a Carballo reforzada anímicamente y con la sensación de que este empate puede marcar un antes y un después en la temporada.