El técnico asturiano logra su primera victoria al frente del Racing en casa tras más de 700 minutos sin marcar
Por fin. El Racing Club Ferrol volvió a sonreír en A Malata y rompió una sequía desesperante de goles y resultados. Alejandro Menéndez consiguió su primera victoria como entrenador local del equipo ferrolano, tras una actuación convincente ante un Eldense que apenas pudo responder al golpe anímico del primer tanto local.
"Hoy se ha hecho justicia con este grupo", aseguró un Menéndez visiblemente emocionado en rueda de prensa.
Un partido completo que cambia el ánimo
El Racing venía firmando actuaciones correctas sin recompensa. Esta vez, el gol llegó, y con él, la confianza. El conjunto verde se mostró sólido, recuperó balones en zonas clave, atacó con profundidad y dejó claro que quiere luchar hasta el final por la permanencia.
Menéndez destacó la madurez del equipo:
“Lo difícil no era solo marcar, sino mantener el control del partido cuando ellos apretaban. Y lo hicimos.”
La clave: explotar los espacios por dentro
El técnico explicó que el plan pasaba por aprovechar los huecos entre el lateral y el interior derecho del Eldense. Ahí, jugadores como Ever y Josu rompieron líneas con inteligencia, generando peligro constante. Álvaro Jiménez fue otra pieza clave en esa zona, conectando entre líneas y permitiendo segundas jugadas.
“Sabíamos que ahí podíamos hacer daño, y lo ejecutamos bien”, afirmó el entrenador.
El gol que desbloqueó todo
Tras más de 700 minutos sin marcar, el tanto fue una liberación. A partir de ahí, el Racing mostró su mejor cara. Más atrevido, más vertical, y con muchas llegadas claras. “Era otro equipo”, reconocía Menéndez.
“Marcar no solo nos dio ventaja. Nos dio vida.”
Una defensa que aguantó el empuje final
Cuando el Eldense lanzó el arreón final con hasta tres delanteros, el Racing no se descompuso. Se mantuvo sólido atrás, defendió con inteligencia y supo salir al contraataque con criterio.
“Lo trabajamos durante la semana: salir juntos, recuperar y atacar con uno más. Hoy se vio.”
¿Un punto de inflexión?
El vestuario, por primera vez en mucho tiempo, se permitió una sonrisa. La victoria cambia el ánimo, refuerza el mensaje del entrenador y da algo de alegría a una afición al borde de la desesperación esta temporada.
“Esta plantilla entrena duro cada semana. Hoy el fútbol por fin devolvió algo”, cerró Menéndez.







