Hay partidos que sirven para sacar conclusiones y otros que, sobre todo, sirven para poner las cosas en contexto. El de Jonathan Asp Jensen ante el Elche pertenece más bien a los segundos.
El danés fue una de las sorpresas del once de Antonio Hidalgo en el estreno liguero del Deportivo. Volvía a ser titular después de varias semanas prácticamente fuera de circulación, con una lesión que le cortó la pretemporada cuando apenas acababa de aterrizar en A Coruña.
Y eso importa. Mucho.
Porque evaluar a Asp Jensen como si llegase con seis semanas de trabajo, ritmo competitivo y todos los automatismos del equipo adquiridos sería empezar la película por el final.
No fue brillante, pero hubo fútbol
Su partido no fue una exhibición. Tampoco hace falta disfrazarlo.
Hubo momentos en los que le costó entrar en juego, otros en los que todavía se le vio buscando su sitio y una segunda parte en la que el depósito comenzó a vaciarse antes de tiempo.
Pero también hubo detalles de futbolista diferente.
Especialmente al comienzo del segundo tiempo. Durante unos cinco minutos, Jensen empezó a aparecer por dentro, juntarse con sus compañeros, jugar de primeras y dar continuidad a varias posesiones del Deportivo.
Ahí apareció el futbolista que puede resultar muy interesante para Hidalgo: técnicamente limpio, con facilidad para asociarse y con esa tendencia a abandonar la cal para buscar zonas interiores desde las que participar más en el juego.
En una de esas secuencias, el Dépor consiguió acelerar mediante varias combinaciones y generar una llegada peligrosa. No fue mucho tiempo. Pero sí suficiente para enseñar alguna pincelada.
El Dépor tuvo más fútbol con Jensen
También quedó una sensación interesante: el Deportivo encontraba más continuidad ofensiva con Asp Jensen sobre el césped.
No significa que el danés hiciese un gran partido ni que haya que establecer jerarquías definitivas después de noventa minutos. Pero sí ofreció más cosas con balón de las que posteriormente consiguió aportar Luismi Cruz, por ejemplo.
Jensen tiene un perfil distinto. No necesita necesariamente recibir pegado a la banda y encarar constantemente. Puede aparecer entre líneas, combinar, atraer rivales y asociarse en pocos metros.
Eso ofrece al Dépor una variante especialmente valiosa en partidos en los que necesita algo más que velocidad por fuera.
Su fútbol parece pedir compañeros cerca.
Y cuando los encuentra, la pelota suele circular mejor.
El físico terminó pasando factura
Después llegó lo previsible.
Las piernas comenzaron a pesar y su influencia disminuyó considerablemente. Sería extraño que hubiese ocurrido lo contrario.
Asp Jensen apenas ha podido completar una pretemporada normal, viene de lesión y todavía está adquiriendo el tono físico necesario para competir en una Primera División que no concede demasiado tiempo para pensar.
Antonio Hidalgo ya reconoció después del encuentro que al equipo le había faltado frescura durante la segunda mitad y que algunos futbolistas llegaban con muy poco trabajo acumulado.
Jensen estaba claramente entre ellos.
Su bajón físico, por tanto, debería interpretarse bastante más como falta de rodaje que como una deficiencia futbolística.
Tiene 20 años y acaba de llegar
Hay además un dato que conviene repetir cada vez que empiecen las prisas: Jonathan Asp Jensen tiene 20 años.
Está adaptándose a un club nuevo, una ciudad nueva, compañeros nuevos, un entrenador nuevo y una competición nueva.
Y encima su primer mes en A Coruña ha quedado partido por una lesión.
La paciencia no significa regalarle minutos ni convertir cada control bueno en la aparición de una estrella. Significa darle margen suficiente para saber realmente qué futbolista ha fichado el Deportivo.
Porque talento parece haber.
Lo enseñó de forma intermitente ante el Elche y también en sus primeras apariciones del verano: buena técnica, asociación, capacidad para jugar por fuera y por dentro y una facilidad natural para entender el juego combinativo.
Ahora necesita algo mucho menos sofisticado: entrenar, jugar y acumular kilómetros.
Calma con el danés
La temporada será larga y la competencia en los puestos ofensivos del Deportivo será importante.
Asp Jensen tendrá que ganarse cada minuto.
Pero probablemente convenga resistirse tanto a las expectativas exageradas como a las conclusiones precipitadas después de sus primeros partidos.
Ante el Elche no vimos todavía al futbolista que puede llegar a ser.
Vimos a un chico de 20 años, recién salido de una lesión, prácticamente sin pretemporada, jugando de inicio en el regreso del Deportivo a Primera y siendo capaz, pese a todo, de dejar durante algunos minutos detalles de mucha calidad.
No está mal como punto de partida.
Calma con el danés. Hay mimbres de muy buen futbolista.







