El dato dice más del Deportivo que el propio 1-1. En el regreso a Primera, once de los dieciséis futbolistas que saltaron a Riazor no habían jugado nunca en la élite española. Once. Solo cinco llegaban con minutos previos en la categoría: Leo Román, Ximo Navarro, Aubameyang, Adrià Altimira y Luismi Cruz. Y de ese quinteto, el extremo gaditano casi no cuenta: su paso por Primera con el Sevilla se resume en apenas doce minutos repartidos en dos partidos.
Villares, el estreno que explica el camino
El más simbólico entró en el 58 por Asp Jensen. Diego Villares, capitán blanquiazul y único futbolista que acompañó al Dépor en las cuatro temporadas de la tercera categoría, jugó por fin en Primera con la camiseta con la que salió del barro. Su debut como profesional había llegado el 17 de agosto de 2024, en Segunda. Exactamente dos años después, la élite.
En el 70 se estrenó también David Mella, que además firmó su partido 100 de blanquiazul, y en el 84 lo hizo Kevin Sánchez, relevando a un Aubameyang ovacionado. Antes, de inicio, otro nombre de peso en el ascenso: Bil Nsongo, premiado con la titularidad tras un curso estelar en Segunda. Cuatro estrenos con acento de casa en una sola noche.
Y en el once, siete primeras veces
Hidalgo alineó de inicio a siete debutantes. En la línea de tres centrales, Lucas Noubi, belga formado en el Standard de Lieja, y Bright Ede, polaco de 19 años que el club fichó del Motor Lublin y que llega con menos de veinte partidos en la Ekstraklasa a sus espaldas. Por el carril izquierdo, Giacomo Quagliata, que en su vida había competido por encima de la Serie B y la Segunda española.
En la medular, dos casos que merecen párrafo aparte. Lorenzo Amatucci, que llegó de la Fiorentina tras cuarenta jornadas de Hypermotion en Las Palmas, firmó en su primer partido en Primera el pase largo que acabó en golazo de Aubameyang. Y Mario Soriano, canterano del Atlético que con los rojiblancos solo llegó a jugar Copa del Rey, cumplió lo que había anunciado en mayo: debutar en la máxima categoría de su país vestido de blanquiazul, rechazando ofertas para hacerlo antes en otro escudo.
Un vestuario que aprende sobre la marcha
El once ilusiona, sí, pero el dato también avisa. Un equipo con tantas primeras veces paga peajes de inexperiencia, y el 1-1 se decidió justo ahí, en un balón parado del minuto 76 y en los últimos treinta minutos que el Dépor no supo sostener. La categoría no espera a nadie.








