El regreso a Primera trajo ilusión, un golazo y un punto… y también un aviso que conviene no guardar en el cajón. Porque el Deportivo compitió, ordenó y golpeó primero en el estreno liguero en Riazor, pero se apagó justo cuando la categoría aprieta de verdad: en la última media hora. Ante 29.038 espectadores, el 1-1 se explica menos por el talento y más por las piernas.
Media hora de plan perfecto
El plan de Antonio Hidalgo funcionó desde el pitido de Hernández Maeso: emparejar en primera línea, aceptar que el balón sería del Elche y esperar el momento. El técnico lo resumió sin rodeos en rueda de prensa, recogida por AS: decidió "ir a pares" en el primer tiempo y su equipo estuvo cómodo, "sin sufrir en exceso".
Y llegó el golpe. Minuto 21, pase largo de Lorenzo Amatucci desde el círculo, control con el exterior de la derecha y zurdazo cruzado de Aubameyang ante Dituro. Un gol de futbolista de otra dimensión en una noche de recién ascendido.
Ahora, la letra pequeña de esa media hora buena ya avisaba: al descanso el Dépor ganaba con apenas 0,11 de goles esperados por 0,75 del Elche, y en los primeros treinta minutos el reparto de pases era de 107 a 224. Mandar en el marcador no era mandar en el partido.
El minuto en el que se cayó el bloque
El desplome tiene fecha y hora. El marcador de posesión que rondaba el 39-61 al filo del descanso se fue al 33-67 pasado el minuto 70, con el Elche instalado en campo blanquiazul y los de Anselmi encadenando córners. Nueve minutos después de ese pico llegó el 1-1: segunda jugada de esquina, centro de Gonzalo Villar, cabezazo de Marc Aguado y Lucas Noubi llegando tarde a la marca.
El detalle que más duele: el remate valía 0,045 de xG y acabó generando 0,504 de xGOT. Es decir, no fue una ocasión clarísima, fue una ocasión bien ejecutada sobre un bloque que ya no saltaba igual. Noubi, que se movió en el 3 de 7 en duelos, pagó el peaje de un equipo con las piernas pesadas.
Los números globales del partido cierran el retrato. Sofascore da 61% de posesión visitante, 641 pases por 401, 1,23 de xG por 0,34, seis tiros a puerta por tres, seis córners por dos y un 0 de 6 en regates para el Dépor. Cero. Un equipo sin fuelle deja de conducir, deja de asociarse y solo despeja: 23 despejes y 30 saques de banda lo dicen todo.
Los cambios y la lectura de Hidalgo
Hidalgo no escondió el diagnóstico. Habló de que a su equipo "nos ha empezado a faltar algo de frescura" tras un buen arranque de segunda parte, y explicó que con los relevos buscó lo único que se puede buscar en agosto: "Hemos metido piernas con los cambios". Villares y Zakaria Eddahchouri entraron en el 60, Mella y Luismi Cruz en el 70, Kevin Sánchez en el 85.
El problema es que la frescura no se improvisa en cinco minutos. Y aquí conviene mirar hacia atrás: Adrià Altimira y Asp Jensen fueron titulares llegando desde problemas físicos que les condicionaron la pretemporada, Yeremay Hernández ni entró en la convocatoria y Angeliño arrancó en el banquillo. Con ese contexto, el desgaste del tramo final no es un misterio: es aritmética de cargas.
Sobre el papel el once ilusiona; el problema es que medio equipo llega justo de preparación. La salida de Mario Soriano en el 70 apagó la conducción y el último pase, y a partir de ahí el Dépor atacó a base de centros y voluntad. Ximo Navarro, en zona mixta, restó dramatismo al bajón y aseguró que "no es nada preocupante". Puede que tenga razón. Pero el margen se mide en resultados, no en intenciones.
Lo que queda por corregir antes de La Rosaleda
Que Leo Román firmase cinco paradas y 0,54 goles evitados salva un punto y explica por qué Martín Anselmi remató su comparecencia con una frase que en Riazor escuece: "La figura del partido ha sido Leo Román". Cuando el portero es el mejor de los tuyos en casa, hay una conversación pendiente en el vestuario.
Los cimientos están: orden, duelos aéreos (53% en el partido, 78% en la primera parte), 19 entradas con un 74% de acierto y una pegada que muchos recién ascendidos no tienen. Falta sostenerlo noventa minutos. El aviso ya se intuía en el 0-1 del Teresa Herrera, donde el equipo también vivió el tramo final a remolque.
El calendario no espera: el lunes 24 de agosto, a las 21:30 en La Rosaleda, toca Málaga. Si el Dépor recupera a los tocados y llega con piernas al minuto 70, el punto de Riazor será un buen punto de partida. Si no, la categoría seguirá cobrando en los últimos veinte minutos, que es donde Primera decide de verdad. Más información y toda la actualidad del Dépor.








