La cesión de Carlos Domínguez al Real Oviedo está a falta de completar y firmar la documentación. El movimiento le abre al central la puerta a más protagonismo, pero para los celestes el golpe llega por partida doble: será la sexta cesión nacional del club y completa el cupo que marca la normativa para este tipo de operaciones. El defensa, de 25 años, ya ha dado el visto bueno al destino.
En la 2025/26 disputó 19 partidos oficiales y 1.178 minutos con el Celta; ocho de esas apariciones fueron en LaLiga. En Oviedo se encontraría con una defensa donde Julián Calero cuenta también con David Costas y Dani Calvo. Números discretos, sí, pero suficientes para tentar a un club que necesita fondo de armario.
Seis cesiones, ni una más
El caso de Domínguez no se puede leer en solitario. Antes que él, el Celta ya había mandado a préstamo a cinco profesionales a otros clubes españoles para la 2026/27: Hugo Sotelo y Manu Sánchez jugarán en el Levante, Carlos Dotor regresó al Málaga, Damián Rodríguez recaló en el Cádiz y Unai Núñez se incorporó al Espanyol. Domínguez cierra el grupo en cuanto la operación quede formalizada.
El artículo 81 del Reglamento de Competiciones de la RFEF establece desde esta temporada un máximo de seis futbolistas profesionales cedidos por club y otros seis recibidos a préstamo dentro del fútbol español. La norma sí contempla excepciones para jugadores menores de 21 años formados durante al menos tres temporadas en su club entre los 15 y los 21 años. Para el resto, no hay margen.
Garcés se queda sin un comodín
Ahí está la verdadera importancia de la operación. La dirección deportiva que encabeza Marco Garcés todavía tiene casos abiertos antes del cierre del mercado: Carles Pérez, Manu Fernández e Iván Villar siguen con el futuro por decidir. Hasta ahora, el préstamo permitía al Celta aliviar la plantilla sin romper definitivamente el vínculo con varios jugadores. Con el cupo nacional completo, esa salida deja de estar disponible para los expedientes que no entren en las excepciones del reglamento.
Eso no significa que la entidad se quede de brazos cruzados. Todavía puede estudiar traspasos, desvinculaciones u operaciones internacionales, según las circunstancias de cada jugador y las propuestas que lleguen en las últimas semanas del mercado. Pero una de las herramientas más usadas este verano ya toca techo.
El chico de A Madroa, un año después de firmar hasta 2028
La fecha añade un matiz que no es casual. El 10 de agosto de 2025, exactamente un año antes de que su cesión al Oviedo quedara encarrilada, Carlos Domínguez renovó su contrato con el Celta hasta 2028. Nacido en Vigo y formado en A Madroa desde categoría alevín, el central había superado entonces los 50 encuentros oficiales con el primer equipo: uno de los nuestros, con la casa por bandera.
Su salida a préstamo no toca esa letra pequeña. El defensa sigue perteneciendo al Celta más allá de la próxima temporada. Para Domínguez, Oviedo es la oportunidad de sumar continuidad. Para el Celta, en cambio, es algo más que liberar una ficha: el mensaje es claro, el cupo cierra en seis de seis y obliga a Garcés a cambiar de vía para terminar de ordenar la plantilla.








