Los celestes miran al regreso de Iago Aspas con ilusión, pero con la cautela que impone un parte médico todavía abierto. El delantero espera recuperarse tras el parón, aunque su presencia ante el Elche no está confirmada. A 6 de octubre continúa en la lista de lesionados y trabaja de forma individual por la rotura fibrilar sufrida el 13 de septiembre.
Su vuelta va más allá de sumar otro atacante. Aspas ofrece a Claudio Giráldez un perfil capaz de recibir entre líneas, acelerar la última combinación y acercar el balón a los delanteros cuando el rival cierra espacios.
Aspas, para conectar y no solo marcar
La temporada del capitán quedó interrumpida tras seis partidos de LaLiga. Hasta su lesión acumulaba 220 minutos, dos titularidades, un gol y cinco disparos.
Su producción goleadora todavía era corta, pero su función no se reduce al área. Aspas puede retrasar metros para recibir entre el centro del campo y la defensa rival, una zona desde la que puede girarse, asociarse o habilitar a un compañero que ataque el espacio.
Ese recurso pesa más en los partidos cerrados. Cuando el Celta encuentra metros para correr tiene otras soluciones; cuando debe atacar una defensa instalada cerca de su área, necesita más precisión en la última decisión.
Sitio para Jutglà y Borja Iglesias
La vuelta del moañés tampoco obliga a elegir entre Aspas y un delantero centro. Hay un precedente reciente.
En el Celta-Elche del 3 de mayo, Giráldez utilizó un 3-4-2-1 con Ferran Jutglà como referencia e Iago Aspas por detrás. El capitán marcó el 2-0 antes de ser sustituido y Borja Iglesias, que entró después por Jutglà, firmó el 3-1 definitivo. Eso no significa que el técnico vaya a repetir aquel dibujo el 11 de octubre. Sí demuestra que Aspas puede convivir con un nueve y ocupar zonas distintas.
Esa movilidad también puede beneficiar a quienes atacan desde posiciones más abiertas o llegan desde segunda línea. Si Aspas atrae una marca al recibir por dentro, aparecen espacios alrededor del área que otros pueden aprovechar.
Ocho goles, cinco en una noche
Los celestes ya han demostrado que pueden marcar sin su capitán. El 19 de septiembre golearon 5-0 al Racing de Santander, con tantos de Hugo González, Ilaix Moriba, Miguel Román y un doblete de Pablo Durán.
Sobre el papel, aquella exhibición ilusiona; el problema es que el balance completo la matiza. Tras siete jornadas, el Celta suma ocho goles en LaLiga: cinco llegaron contra el Racing y solo tres se repartieron entre los otros seis encuentros.
Por eso el regreso de Aspas no debe leerse solo como una búsqueda de más gol. La necesidad está también en generar ocasiones con más continuidad cuando el partido ofrece menos espacios.
Un regreso que toca medir
Queda otro asunto que Giráldez tendrá que gestionar: los minutos. Aspas tiene 39 años y viene de una lesión muscular. En el último parte médico del club, actualizado el 5 de octubre, todavía figura con tratamiento de fisioterapia y entrenamiento individual. No hay confirmación oficial de su alta.
El objetivo inmediato es el Elche-Celta del 11 de octubre. Cuatro días después, el equipo recibe a la Juventus en la Europa League, antes de medirse al Deportivo Alavés el día 18. Con ese calendario, recuperar alternativas ofensivas vale oro, aunque el regreso del capitán sea progresivo.
El Celta ya ha comprobado que puede encontrar goles sin Aspas. Lo que puede recuperar con él es otra cosa: un futbolista capaz de unir líneas y dar soluciones en los metros donde un ataque prometedor tiene que convertirse en ocasión clara.








