Lamine Yamal ya estaba en el radar del Barça cuando Óscar Hernández, hoy asistente técnico del Deportivo, intervino en uno de los momentos clave de su captación. En febrero de 2014, la próxima vinculación del CF La Torreta con el Espanyol cambió el escenario: había que acelerar la prueba de un niño al que la estructura azulgrana ya seguía.
La historia no empieza con aquel correo ni con un descubrimiento individual. Empieza antes, con una red de captación que había identificado al chaval y debía decidir cuándo pasar de observar a actuar.
Isidre Gil dio uno de los primeros avisos
Uno de los primeros nombres importantes del proceso fue Isidre Gil, scout del Barça en la zona. Recibió referencias sobre Yamal, acudió a verlo con La Torreta y trasladó una valoración positiva, y a partir de ahí el nombre avanzó dentro de la estructura de formación y captación azulgrana hasta llegar a otros responsables, entre ellos Óscar Hernández.
El Espanyol cambió los tiempos
El punto de inflexión fue el RCD Espanyol. Hernández recibió la información de que La Torreta estaba cerca de cerrar un acuerdo de colaboración con el club blanquiazul, un movimiento que podía situar a Yamal más cerca de esa estructura y obligaba al Barça a reaccionar.
El 18 de febrero de 2014 envió un correo para acelerar la prueba. El mensaje pedía que el jugador fuera citado a su regreso de un viaje familiar y señalaba la necesidad de hacer la gestión esa misma semana. El Barça ya conocía a Yamal. El correo no lo descubre: acelera la decisión.
Del seguimiento a la prueba
Después llegó el momento de comprobar sobre el campo todo lo que había generado el seguimiento previo, y la prueba confirmó las expectativas enseguida. Hernández explicó más tarde que necesitó apenas unos minutos para entender el nivel del niño y que el club debía incorporarlo.
La secuencia quedó definida: Isidre Gil detecta, la información avanza dentro del Barça, Hernández recibe el aviso sobre el Espanyol, se acelera la prueba y el club incorpora a Yamal. Detectar talento fue solo el primer paso; leer lo que pasaba alrededor del jugador marcó el momento de actuar.
Una captación con varios protagonistas
La llegada de Yamal fue obra de una estructura entera. Junto a Gil y Hernández aparecen nombres como Marc Serra, Sergi Milà y Albert Puig, responsables vinculados al fútbol formativo azulgrana, cada uno interviniendo en distintas fases de un proceso que fue de la primera referencia a la observación y, finalmente, a la incorporación.
Más de una década en el Barça
El episodio forma parte de una trayectoria más amplia. Óscar Hernández trabajó durante más de una década en la estructura del FC Barcelona, con funciones relacionadas con el fútbol formativo y la captación.
Después amplió el recorrido fuera de La Masia: trabajó en Japón, pasó por el área de metodología y desarrollo de la AFA, formó parte del cuerpo técnico de Javier Mascherano en Argentina Sub-20 y acumuló experiencia en distintos staffs del fútbol profesional. Formación, análisis y metodología, los tres ámbitos que ya se cruzaban en su etapa azulgrana.
De La Masia a Riazor
Desde el verano de 2025, Hernández forma parte del cuerpo técnico de Antonio Hidalgo en el Deportivo. Llegó como entrenador asistente dentro del nuevo staff y participó en la temporada 2025/26 que terminó con el regreso blanquiazul a Primera División, con el equipo segundo en Segunda y 77 puntos.
Continúa en el cuerpo técnico durante la 2026/27, ya con el club compitiendo en la máxima categoría. Conviene precisar una cosa: su experiencia en captación forma parte de su recorrido, pero su puesto en A Coruña es el de asistente técnico, no el de responsable del scouting.
Lo que aquel correo cuenta de él
La historia de 2014 explica una parte concreta del bagaje que Hernández llevó después a otros proyectos y que hoy forma parte de su trabajo en el Dépor. El proceso con Yamal reunió varios elementos: una primera detección, la circulación de información dentro del club, el seguimiento del jugador, la aparición de un competidor y la necesidad de reaccionar rápido.
El Espanyol fue el factor que alteró los tiempos. Hernández entendió que seguir mirando ya no bastaba y aceleró la prueba que permitió al Barça dar el siguiente paso. Más de una década después trabaja junto a Hidalgo en A Coruña con otra función, aunque el episodio sigue contando lo mismo: en la captación no basta con detectar talento, también hay que saber cuándo toca mover ficha.








