El Deportivo de La Coruña ha vuelto a Primera con nombres como Pierre-Emerick Aubameyang, José María Giménez o Marc Casadó, pero mantiene una estructura salarial propia de la zona baja. Capology sitúa al conjunto coruñés alrededor de los 16 millones de euros netos y en la 15ª posición del campeonato por gasto salarial.
Málaga, Racing, Elche y Levante están por debajo, mientras el Alavés se mueve en cifras parecidas. El siguiente escalón ya coloca a Osasuna, Getafe, Rayo Vallecano y Celta entre los 20 y 23 millones. La diferencia no impide a los blanquiazules competir por encima de su presupuesto, pero recorta el margen de error.
El primer salto ya supone un 40% más
Pasar de los 16 millones del Dépor a los 22-23 de algunos rivales significa disponer de alrededor de un 40% más de capacidad salarial. Y la distancia crece rápido: Sevilla ronda los 26 millones, Valencia los 31, Real Sociedad los 39, Villarreal los 45, Betis los 47 y Athletic Club los 51.
El mapa salarial deja al club en una posición nítida. Quiere consolidarse en Primera invirtiendo menos que buena parte de los equipos que llevan años instalados en la categoría.
Aubameyang, Giménez y Casadó no disparan la nómina
El mercado de verano dejó otra percepción por el peso mediático de algunos fichajes. Las llegadas de Aubameyang, Giménez y Casadó elevaron el nivel de la plantilla, pero la entidad ha conseguido integrarlos manteniendo controlada su estructura económica.
Massimo Benassi explicó que la planificación se apoyó en contratos largos y plazos de pago que permiten repartir las amortizaciones durante varios ejercicios. El consejero delegado lo resumió así: “Hemos aumentado la calidad del equipo, no el riesgo para el club”. La idea era reforzarse sin convertir el regreso a Primera en una carrera por igualar el gasto de quien tiene otra estructura.
Con menos salario, cada error pesa más
Ahí está la gran dificultad del modelo. Un fichaje que no rinde, una lesión larga o una posición mal cubierta duelen el doble cuando no hay capacidad para acumular alternativas de nivel.
Los clubes con nóminas superiores pueden dedicar más recursos a la segunda línea de la plantilla y corregir sobre la marcha una planificación imperfecta. El Deportivo necesita que funcione una parte altísima de sus operaciones. No hace falta gastar como un equipo de mitad de tabla para competir con él, pero sí equivocarse menos.
La profundidad será el verdadero examen
La diferencia económica no siempre se ve en el once titular. Aparece cuando una temporada de 38 jornadas empieza a acumular lesiones, sanciones y minutos.
Benassi defendió en septiembre que el club había construido una plantilla con más de dos jugadores por posición, una estructura pensada para mantener competencia interna y tener alternativas durante toda la campaña. Cuando coincidan varias ausencias se verá de verdad, porque enfrente habrá rivales capaces de dedicar cinco, diez o más millones adicionales a sus plantillas.
Gastar menos también deja margen
La estrategia tiene su ventaja: el Dépor no ha apurado su capacidad económica. El club trabaja por debajo de su Límite de Coste de Plantilla Deportiva, situado esta temporada en torno a los 64 millones de euros, una cantidad que engloba el conjunto de costes deportivos contemplados por LaLiga y que es distinta de los salarios netos estimados de la primera plantilla.
Mantener esa distancia da flexibilidad para adaptar el equipo sin cargar desde el primer año en Primera con una estructura difícil de sostener.
El siguiente salto pasa por los ingresos
La consolidación también se juega lejos del césped. Permanecer en la categoría permite estabilizar los ingresos televisivos, comerciales y de patrocinio, y ese crecimiento debería dar al club más capacidad para acercarse poco a poco a quienes hoy ocupan el siguiente escalón salarial.
No se trata de duplicar el gasto mañana. Se trata de transformar la permanencia en ingresos recurrentes y esos ingresos en una plantilla cada vez más competitiva.
Competir por encima de la nómina
Los 16 millones de euros netos estimados colocan al Deportivo en la zona baja salarial de Primera, pero no marcan su techo deportivo. Sí explican las condiciones en las que compite: con menos colchón que la mayoría, el scouting, el rendimiento de los fichajes, la profundidad, la cantera y la disponibilidad de los futbolistas pesan todavía más.
El Dépor puede consolidarse con una de las nóminas más bajas de la categoría, claro, pero el margen es el que es. Cuando se compite con menos, cada decisión cuenta más.








