Alexis Olmedo apenas necesita periodo de traducción futbolística. El nuevo central del Celta Fortuna ha aterrizado en Vigo procedente del FC Barcelona y sus primeras sensaciones apuntan precisamente hacia uno de los argumentos que explican su fichaje: el modelo de juego celeste le resulta familiar.
Después de sus primeros minutos dentro de la dinámica del filial, el defensa se mostró especialmente satisfecho con su adaptación.
«Muy bien, me he sentido muy cómodo. Es muy fácil jugar con estos compañeros que lo hacen todo más fácil. Desde que llegué me han apoyado y en el campo pienso que también se ha mostrado la tranquilidad y el juego que hemos dado», explicó.
No es un detalle menor. El Fortuna afrontará esta temporada el mayor salto competitivo de su historia reciente y quiere hacerlo sin renunciar a una identidad basada en iniciar desde atrás, atraer la presión y encontrar ventajas mediante el balón. Para un central criado durante más de una década dentro de la metodología azulgrana, el escenario resulta bastante reconocible.
De La Masia a Afouteza sin cambiar el idioma futbolístico
Olmedo reconoce que encontró similitudes desde sus primeros entrenamientos.
«Muy bien, es muy parecido de donde vengo. La formación no es la misma, pero pienso que puedo encajar aquí a la perfección y con ganas de ir aprendiendo cada día más cosas», señaló.
La frase ayuda a comprender por qué el Celta decidió apostar por él. El club cerró su incorporación para reforzar la defensa del Fortuna después de alcanzar un acuerdo con el FC Barcelona.
Olmedo llega después de completar prácticamente toda su formación dentro de La Masia y acumular experiencia con el Barça Atlètic. Su perfil encaja con el tipo de defensor que exige el fútbol del filial celeste: capacidad para defender hacia delante, seguridad en los duelos y, especialmente, personalidad para recibir la pelota cuando el rival aprieta.
En Segunda habrá días en los que salir jugando parecerá una estupenda idea y otros en los que el delantero rival recordará que también existe la grada. Tener centrales capaces de interpretar cuándo hacer cada cosa será fundamental.
Un fichaje que llevaba semanas esperando
El defensa también desveló que la operación tardó más de lo que él mismo deseaba.
«Tenía muchas ganas ya de que se diera el fichaje. Ha tardado unas semanas más de las que me hubiera gustado, pero ya estoy aquí, ya puedo estar en dinámica con todo el equipo», reconoció.
Superada esa espera, Olmedo puede centrarse completamente en su adaptación y en competir por un puesto dentro de una plantilla que afrontará un desafío completamente diferente al de las últimas temporadas.
El central no llega únicamente para completar entrenamientos. Su experiencia en la cantera del Barcelona y en el fútbol sénior le proporciona argumentos para reclamar protagonismo desde el comienzo y aumentar las posibilidades de Fredi Álvarez en una posición particularmente exigente.
El Fortuna se prepara para un escenario nuevo
La llegada de Olmedo forma parte de una planificación condicionada por el histórico ascenso del Celta Fortuna.
La categoría obliga a cambiar el contexto sin modificar necesariamente la filosofía. El filial seguirá teniendo como objetivo desarrollar jugadores preparados para alcanzar el primer equipo, pero ahora deberá hacerlo compitiendo cada semana frente a plantillas profesionales, futbolistas veteranos y equipos construidos para luchar por objetivos importantes.
Ahí aparece el valor de incorporar jóvenes que ya hayan trabajado dentro de estructuras de máximo nivel. Olmedo conoce la exigencia diaria de una cantera como la del Barcelona y está acostumbrado a asumir responsabilidades con balón desde posiciones defensivas.
Su adaptación al modelo celeste, por tanto, debería resultar más natural que la de un central procedente de un contexto futbolístico radicalmente diferente.
Primeras señales positivas sobre el césped
Su incorporación coincide con una fase de la pretemporada en la que el Fortuna está elevando progresivamente el nivel competitivo.
Este sábado, el filial celeste se impuso 3-1 al Coruxo en Afouteza, después de comenzar perdiendo. Jon Arruabarrena adelantó al conjunto verde, pero Bernard Somuaah igualó rápidamente. David Sueiro completó la remontada nada más comenzar la segunda mitad y Jorge Pérez estableció el resultado definitivo en el minuto 85.
Más allá del marcador, el encuentro permitió continuar repartiendo minutos e integrando futbolistas dentro de una plantilla en plena construcción.
El Fortuna afrontará además esta tarde otro compromiso ante la UD Ourense en O Couto, dentro de una jornada de doble partido diseñada para aumentar la carga competitiva y ofrecer oportunidades a un número amplio de jugadores.
Para Olmedo, cada uno de estos minutos resulta especialmente valioso. Necesita conocer compañeros, automatismos, alturas defensivas y las exigencias concretas que Fredi Álvarez plantea a sus centrales.
«Es histórico lo que ha hecho el Fortuna»
El nuevo defensa tampoco oculta la dimensión del reto que ha elegido.
«Ya estoy aquí, ya puedo estar en dinámica con todo el equipo, con muchas ganas de este año que, al final, es histórico lo que ha hecho el Fortuna. A apretar para quedar lo mejor posible», afirmó.
La frase refleja el cambio de escenario. El filial seguirá formando futbolistas, pero competir en Segunda obligará inevitablemente a convivir con una mayor exigencia sobre el resultado.
Olmedo llega después de toda una vida futbolística en la estructura del Barcelona. Cambian la camiseta, la ciudad y los compañeros, pero no demasiado el idioma con el que entiende el juego.
En Afouteza quieren centrales que pidan la pelota incluso cuando quema, que sepan convivir con metros a su espalda y que entiendan que la salida desde atrás empieza mucho antes de recibir el primer pase.
Después de crecer en La Masia, Olmedo cree haber encontrado un escenario hecho a su medida.







