El club de O Carballiño no ha podido hacer frente a los impagos con jugadores y cuerpo técnico y su continuidad pasa ahora por lograr inscribirse en la categoría
Un golpe durísimo para el fútbol ourensano
El CD Arenteiro vivirá la próxima temporada, si consigue formalizar su inscripción, en Tercera Federación. El club de O Carballiño no ha podido resolver a tiempo los impagos acumulados con jugadores y cuerpo técnico, una deuda urgente cifrada en torno a los 428.000 euros, y queda condenado a un nuevo descenso, esta vez por la vía administrativa.
El golpe es tremendo. Hace no tanto, Espiñedo era territorio de ilusión, Copa del Rey, ascensos y tardes grandes. Ahora, el Arenteiro se encuentra ante el momento más delicado de su historia reciente, con una deuda global que ronda los tres millones de euros y con la continuidad de la entidad seriamente comprometida.
De Primera Federación a Tercera en apenas unos meses
La caída deportiva ya había llevado al conjunto verde desde Primera Federación a Segunda RFEF. Pero el problema económico ha terminado por abrir una segunda vía de descenso todavía más dolorosa: la de los despachos.
El club no militará finalmente en Segunda Federación y deberá bajar otro escalón competitivo, hasta una Tercera Federación que tampoco tiene garantizada al cien por cien. Para competir ahí, el Arenteiro deberá completar su inscripción en las próximas semanas y seguir buscando soluciones económicas para evitar un escenario todavía más duro.
En términos futbolísticos, el equipo no solo ha perdido categoría: ha perdido margen de maniobra. El partido ya no se juega únicamente en el césped, sino en oficinas, cuentas pendientes, acuerdos con acreedores y capacidad real para sostener la estructura del club.
Los impagos, el punto de no retorno
La deuda con futbolistas y cuerpo técnico era la más urgente. Los afectados ya habían denunciado públicamente la situación de impagos durante la recta final de la temporada, en un contexto de enorme desgaste para una plantilla que siguió entrenando y compitiendo mientras el club buscaba una salida económica.
La situación, sin embargo, no se limita al vestuario. El Arenteiro arrastra obligaciones con diferentes acreedores, además de compromisos con Hacienda, Seguridad Social, trabajadores y proveedores. Esa bola de nieve económica ha terminado por aplastar el proyecto deportivo que había colocado a O Carballiño en el mapa del fútbol nacional.
La continuidad, en el aire
El descenso a Tercera Federación no cierra el problema. Lo abre de otra manera. El gran reto ahora es saber si el Arenteiro podrá competir, con qué estructura lo hará y qué proyecto podrá presentar a una afición que ha pasado de vivir años de gloria a mirar de reojo la supervivencia del club.
La entidad necesita ordenar sus cuentas, encontrar apoyos y reconstruir casi desde la línea de fondo. El escenario es crítico, pero el primer objetivo ya no es pensar en ascensos ni en grandes gestas, sino en algo mucho más básico: que el Arenteiro siga existiendo.
Espiñedo, entre la pena y la resistencia
Para el fútbol gallego, la noticia tiene un componente especialmente doloroso. El Arenteiro fue uno de esos clubes que demostraron que desde una villa, con identidad, trabajo y una afición empujando, también se podía competir contra estructuras mucho más potentes.
Ahora toca resistir. O Carballiño queda pendiente de los próximos movimientos de una entidad que necesita más que nunca apagar incendios, cuadrar números y evitar que una historia reciente de orgullo acabe en retirada forzosa.
El balón, de momento, queda en segundo plano. La prioridad es salvar al club.







