Un pellizco inesperado para el Madrid
Los celestes tuvieron sobre la mesa una oferta capaz de hacer sonreír a cualquier dirección deportiva, pero también de dejar tocado el once de Claudio Giráldez. El Nottingham Forest planteó unos 15 millones de euros por Javi Rueda, y el Celta dijo que no. Sin épica, sin dramatismo: prioridad deportiva por delante de la caja.
Ahí entra el matiz que lo cambia todo. Cuando el lateral salió de la cantera blanca rumbo a Vigo en 2023, el Real Madrid se guardó un 50% de una futura venta. De haberse cerrado el traspaso por esos 15 millones, 7,5 habrían viajado directos a Chamartín. Quince no eran quince para el Celta: eran, en realidad, siete y medio.
Giráldez no se muerde la lengua
El técnico fue preguntado el 26 de agosto por el futuro de su lateral y no disimuló. Con las cifras que se manejaban encima de la mesa, fue tajante: "sería una mala venta". El mensaje es claro: Rueda no es un nombre de usar y tirar, sino una pieza que el entrenador quiere blindada en su plantilla.
De hecho, el jugador ni se movió de la convocatoria. Estuvo citado para el duelo ante Osasuna en Balaídos mientras su nombre ocupaba portadas y su futuro seguía en el aire.
El Celta se planta y mejora el contrato
Horas después de que todo pareciera encarrilado, el rumbo cambió. El club rechazó la propuesta inglesa y, en paralelo, trabaja ya en una mejora salarial para retener a su hombre. Ni urgencia contractual ni prisa por vender: en noviembre de 2025 Rueda ya había ampliado su vínculo con la entidad hasta 2029, así que el Celta juega con el calendario a su favor.
El lateral llegó a Vigo en julio de 2023 tras formarse en las canteras del Málaga y del Real Madrid. Pasó por el Celta Fortuna, se curtió cedido en el Albacete y terminó asentándose en el primer equipo. El camino de la cantera a la titularidad, vaya.
Un club que colecciona porcentajes
Rueda no es un caso aislado en Balaídos. Sobre Óscar Mingueza pesa también un porcentaje a favor del Barcelona en una futura venta, y sobre Carlos Dotor el Real Madrid conserva igualmente derechos económicos. La entidad celeste, sin quererlo, se ha convertido en gestora de plusvalías ajenas.
El Madrid, a esperar sentado
Para el conjunto blanco no hay pérdida real: no se esfuma un ingreso que ya tuviera asegurado, simplemente se aplaza un cobro potencial que dependía de que el Celta dijera sí. Y ese porcentaje sigue vivo, ligado a un contrato que llega hasta 2029.
La oportunidad de hacer caja no ha desaparecido, solo se ha puesto en pausa. Lo que está claro es que no será con esta oferta de 15 millones que el Celta decidió rechazar.








