Un tropiezo inesperado que aprieta la tabla
El Racing de Ferrol salió derrotado de su visita al CD Guadalajara (1-0) en un partido con trampa. No era un pulso directo por el playoff, sino una batalla contra un equipo con el agua al cuello en la Primera Federación. Y cuando uno pelea por sobrevivir, juega con el cuchillo entre los dientes.
El resultado deja tocadas las aspiraciones de los gallegos, que aún tienen opciones de meterse en la pelea, pero ya sin margen para más tropiezos.
Dominio sin filo: la gran asignatura pendiente
El conjunto dirigido por Guillermo Fernández Romo llevó el peso del partido durante muchos minutos. Control, circulación y presencia en campo rival… pero sin ese último pase que marca diferencias.
El Racing volvió a mostrar una versión reconocible: equipo que quiere mandar, pero que no termina de traducir ese dominio en el marcador. Y a estas alturas del campeonato, esa falta de pegada empieza a ser un problema estructural.
El Guadalajara golpea con lo que tiene
El plan del Guadalajara fue de manual: orden defensivo, transiciones rápidas y máxima eficacia. En un duelo de detalles, encontró el premio en una acción a balón parado, castigando una de esas jugadas donde la concentración lo es todo.
Con el 1-0, el equipo local cerró líneas y convirtió el partido en un ejercicio de resistencia. Bloque bajo, ayudas constantes y una consigna clara: proteger el resultado.
Mucho balón, poco peligro real
Tras el descanso, el guion no cambió demasiado. El Racing monopolizó la posesión y empujó, especialmente en el tramo final y tras la expulsión de un jugador local.
Pero el asedio fue más territorial que real. Ni Antón Escobar ni Álvaro Giménez lograron encontrar el camino del gol, en un ataque que abusó del centro lateral y echó en falta más claridad por dentro.
Siete finales por delante
La derrota no sentencia, pero sí obliga a un cambio inmediato de rumbo. El Racing sigue vivo en la pelea por el playoff, aunque cada vez más lejos y con menos margen de maniobra.
El vestuario lo sabe: ahora cada jornada es una final. Ganar ya no es una opción, es una obligación. Porque en este tramo de temporada, el fútbol no espera a nadie… y menos a quien perdona tanto como el Racing en las áreas.







