El empate del Racing de Ferrol ante el Real Avilés Industrial deja una sensación clara en A Malata: el equipo sigue vivo… pero no termina de arrancar. Los goles de Álvaro Ramón y Álvaro Giménez evitaron un golpe durísimo en el tramo final, aunque el punto apenas mueve la aguja en la clasificación de la Primera Federación.
Un Racing con balón… pero sin filo
El conjunto de Guillermo Fernández Romo asumió el control desde el inicio, buscando llevar el partido a campo rival con posesiones largas y protagonismo de sus centrocampistas. Sin embargo, el problema volvió a ser el de las últimas semanas: dominio sin profundidad real.
El Avilés, cómodo en su plan, esperaba el error. Y llegó. Una acción directa, mal gestionada por la zaga local, permitió a Santamaría adelantar a los visitantes. Golpe frío y escenario ya conocido para los ferrolanos.
El partido se atasca… y A Malata empuja
El Racing intentó reaccionar, pero el encuentro se volvió espeso. Interrupciones constantes, protestas por decisiones arbitrales y un rival que sabía jugar con los tiempos.
Aun así, los verdes fueron acumulando llegadas, sobre todo a balón parado. Chema Rodríguez y Édgar Pujol estuvieron cerca del empate, pero faltó precisión en los momentos clave. La grada apretaba, pero el gol no aparecía.
Un destello de calidad que cambió el ritmo
Tras el descanso, el Racing subió una marcha más. Más vertical, más agresivo. Y ahí apareció la calidad individual. Álvaro Ramón se sacó de la chistera una volea de alto nivel para poner el 1-1 y encender definitivamente a A Malata.
El partido se abría. El Racing creía. El Avilés reculaba. Pero cuando parecía que el duelo caía del lado local, llegó otro mazazo.
Otra vez la contra… y otra vez castigo
El guion se repitió: pérdida, transición rival y gol. Javi Cueto aprovechó una desorganización defensiva para devolver la ventaja al Avilés y silenciar el estadio.
El Racing, una vez más, obligado a remar contra corriente por errores propios.
Corazón hasta el final: Giménez evita el desastre
En los últimos minutos ya no había táctica, solo empuje. El Racing se lanzó arriba con todo, acumulando hombres en área rival.
Y en ese contexto emergió el capitán. Álvaro Giménez cazó un balón en el área en el minuto 90 para firmar el 2-2 y evitar una derrota que habría sido un golpe durísimo.
Aún hubo tiempo para el arreón final, con ocasiones claras y un larguero que hizo temblar a la grada, pero el gol de la victoria no llegó.
Sensaciones encontradas antes del gran derbi
El punto deja al Racing en una zona incómoda, sin terminar de engancharse a objetivos más ambiciosos ni de cerrar definitivamente cualquier susto. La irregularidad sigue marcando el paso del equipo.
Ahora, el foco se traslada a un partido de máxima exigencia emocional: derbi gallego en A Malata ante el Pontevedra CF.
Ahí no valen medias tintas. Será una prueba de carácter para un Racing que necesita algo más que competir: necesita dar un golpe sobre la mesa.







