El recorrido judicial del caso Santi Mina alcanza su último gran capítulo. El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de cuatro años de prisión impuesta al futbolista por un delito de abuso sexual cometido en julio de 2017 en Mojácar, Almería.
La Sala de lo Penal ha rechazado el recurso presentado por la defensa del exjugador del Celta, que buscaba su absolución y sostenía, entre otros argumentos, que pudo existir un error sobre el consentimiento de la mujer. El Supremo descarta esa interpretación y mantiene íntegramente la pena de prisión.
La sentencia ratifica así la resolución que previamente había sido confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
El Supremo rechaza los argumentos de Mina
La defensa del futbolista había articulado numerosos motivos en su recurso de casación, pero ninguno ha prosperado.
El alto tribunal considera que los hechos declarados probados no permiten sostener que Santi Mina interpretara de forma equivocada una manifestación de consentimiento. Según recoge la sentencia, los actos fueron realizados sin consentimiento de la víctima.
La resolución mantiene también la indemnización de 25.000 euros por daño moral, cantidad que ya había sido reducida por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía respecto a los 50.000 euros establecidos inicialmente por la Audiencia Provincial de Almería.
También se rechaza el recurso de la víctima
El Supremo tampoco acepta el recurso presentado por la víctima, que solicitaba que los hechos fueran considerados un delito de agresión sexual con penetración y reclamaba una condena de ocho años de prisión.
De forma subsidiaria se solicitaban seis años, una petición que tampoco ha sido atendida por la Sala.
El tribunal confirma igualmente la absolución del segundo acusado en el procedimiento, a quien la acusación pretendía que se condenase como cooperador necesario o, alternativamente, como cómplice.
Una causa iniciada por hechos ocurridos en 2017
Los hechos se remontan al verano de 2017, cuando Santi Mina se encontraba en Mojácar junto a un grupo de amigos.
La Audiencia Provincial de Almería lo condenó en 2022 a cuatro años de prisión. Posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirmó la pena y redujo la indemnización a la víctima.
Tras aquella resolución, el Celta decidió en agosto de 2023 extinguir unilateralmente el contrato que todavía unía al futbolista con el club vigués durante dos temporadas más.
La resolución del Tribunal Supremo confirma ahora definitivamente la condena en la vía ordinaria y cierra uno de los procesos judiciales más relevantes que han rodeado a un futbolista español en los últimos años.







