El Racing Club Ferrol se reencontró con la victoria cinco semanas después imponiéndose al Arenteiro (2-0) en un derbi gallego cargado de tensión, donde Antón Escobar firmó un doblete decisivo y Miquel Parera levantó un muro cuando más apretaban los visitantes.
El triunfo no fue solo cuestión de goles, sino de supervivencia competitiva. El Racing supo golpear cuando tuvo que hacerlo y resistir cuando el partido se le puso cuesta arriba. Tres puntos de oro que permiten a los verdes dormir en puestos de play off y respirar tras semanas de dudas.
Un inicio eléctrico y un penalti que cambió el guion
El derbi arrancó con pulso alto y sin concesiones. El Arenteiro avisó primero, pero el Racing respondió con colmillo. A los pocos minutos, una acción embarullada en el área visitante acabó en penalti. Antón Escobar no falló a la cita con el destino: Alvin detuvo el lanzamiento, pero el delantero estuvo más rápido que nadie para cazar el rechace y abrir el marcador.
El tanto dio poso al Racing, que empezó a manejar el partido con más cabeza, mientras el Arenteiro trataba de recomponerse sin perder su identidad ofensiva.
Escobar golpea de nuevo y el Racing manda al descanso
El encuentro entró en una fase de ida y vuelta, con llegadas en ambas áreas. El Arenteiro lo intentó, pero se topó una y otra vez con la seguridad de Miquel Parera, decisivo antes del descanso.
Cuando mejor estaban los de O Carballiño, apareció de nuevo Escobar. Un centro lateral bien medido encontró al ariete, que definió con temple para firmar el 2-0 y desatar la euforia en A Malata. Dos golpes certeros y ventaja clara al intermedio. La jugada fue revisada por reclamar los de O Carballiño una posible mano del delantero de Nigrán pero el colegiado se afirmó en su decisión dando validez al tanto ferrolano tras visionar la jugada en el FVS.
El Arenteiro empuja y Parera sostiene al Racing
Tras el paso por vestuarios, el Arenteiro dio un paso adelante. Más balón, más presencia en campo rival y un asedio constante buscando meterse en el partido. El Racing, más replegado, apostó por resistir y buscar alguna contra que no terminó de llegar.
Ahí emergió la figura de Parera, sosteniendo al equipo con intervenciones clave ante Mingo, Diego Moreno y compañía. Cada parada fue un suspiro colectivo en la grada y un freno al impulso visitante.
Oficio, desgaste y tres puntos que valen oxígeno
Con el paso de los minutos, las interrupciones y los cambios fueron enfriando el ritmo. El Racing defendió en bloque bajo, tiró de oficio y cerró un triunfo tan trabajado como necesario. El Arenteiro se fue sin premio, pero con la sensación de haber competido hasta el final.
El equipo de Guillermo Fernández Romo encontró en el derbi algo más que una victoria: recuperó confianza, solidez y conexión con su gente. Los de Jorge Cuesta, por su parte, dejaron claro que este Arenteiro no se cae nunca.
A Malata volvió a sonreír. Y en una liga tan larga y áspera como la Primera Federación, ganar un derbi siempre vale más que tres puntos.







