El Arenteiro pisa fuerte en el arranque del mercado y apuesta por lo conocido: Manu Bardelás vuelve a Espiñedo. El delantero llega tras firmar la 2025/26 con 31 partidos en el grupo 4 de Primera Futgal, 28 de ellos como titular, 2.591 minutos disputados y 16 goles anotados. Un gol cada 162 minutos. Su mejor registro reciente y un argumento concreto para un club que, prácticamente, tiene que levantar la plantilla desde los cimientos.
Dos años seguidos a doble dígito
Y no es flor de un verano. En la 2024/25, con el filial verde, Bardelás ya había firmado 26 partidos, todos de titular, y 11 goles. Entre las dos últimas campañas suma 27 tantos en 57 encuentros. La consistencia, ahora, tendrá que medirse en una categoría nacional, un peldaño competitivo por encima de su última experiencia en Primera Futgal.
De la cantera al proyecto verde
Bardelás es de los nuestros: pasó por las categorías inferiores del Arenteiro y ya vistió de corto en el primer equipo, en Tercera División, durante la 2017/18, con 15 partidos, diez de titular, y un gol. Después llegó el peregrinaje por el fútbol de la comarca –Maside FC, Verín CF, Antela FC– hasta este regreso, nacido el 1 de enero de 1998 en Maside, con más experiencia y con la comarca metida en las botas.
Reconstruir después del golpe
El fichaje llega en un verano de reconstrucción profunda en Espiñedo. El Arenteiro descendió deportivamente de Primera Federación y, después, perdió la plaza en Segunda Federación por impagos: no es un drama menor, pero tampoco puede convertirse en excusa permanente. El club ya cumplió con la Federación Española presentando en julio un aval de 61.984,75 euros para asegurar su participación en Tercera. Superado ese trámite, la dirección deportiva construye pieza a pieza un equipo adaptado al nuevo escenario, y Bardelás aporta justo lo que el proyecto verde necesita: ritmo de gol, conocimiento del vestuario y una comarca que respalda a los suyos. El club no ha comunicado la duración del acuerdo ni el resto de detalles contractuales, pero el mensaje es claro: el Arenteiro quiere levantarse apoyándose en el fútbol de casa.








