El entrenador del Celta compareció sin complejos ante el partido más difícil del tramo final de LaLiga, convencido de que el equipo tiene argumentos para sorprender al líder, aunque reconoce las bajas de Starfelt y el desgaste físico de varios pilares del equipo
Una visita al fortín más inexpugnable de LaLiga
Hay estadios que intimidan por su historia, su ambiente y sus números. El Camp Nou —o Montjuïc, según se prefiera llamarlo esta temporada— es uno de ellos. El Barça de Flick ha convertido su feudo en una ratonera para los visitantes: dieciséis triunfos en dieciséis encuentros como local, con una diferencia de goles que hace palidecer cualquier estadística comparable en las cinco grandes ligas europeas.
Y aun así, Claudio Giráldez se plantó ante los micrófonos sin el menor atisbo de derrota anticipada.
"Ganamos en el Bernabéu después de perder en Ludogorets, contra el Espanyol en casa y casi quedar eliminados ante el Sant Andreu. Y podemos volver a hacerlo", soltó el técnico céltico como quien recuerda que este equipo ha aprendido a no rendirse antes de tiempo.
Starfelt: la lesión que no cierra
El parte médico más preocupante del vestuario céltico sigue llevando el nombre de Carl Starfelt. El central sueco volvió de la concentración con su selección arrastrando unas molestias en la espalda que, lejos de mejorar, le han mantenido alejado de los entrenamientos grupales durante días. Sin plazos concretos ni fecha de regreso, Giráldez admitió que la evolución no es la deseada y que el club gestiona la situación con cautela máxima.
Miguel Rodríguez tampoco estará disponible. Dos bajas en defensa ante el ataque más temible del campeonato no es precisamente el escenario ideal, pero el técnico vigués confía en los recursos disponibles para plantar cara.
El desgaste de los irremplazables
Borja Iglesias, Marcos Alonso, el propio Starfelt cuando recupere. Giráldez dibujó con claridad el mapa del agotamiento en su plantilla: jugadores que han cargado con demasiados minutos durante demasiado tiempo, sin apenas margen de rotación por las circunstancias que ha ido imponiendo la temporada.
El caso de Borja es especialmente llamativo. El delantero ha sido el hombre de referencia ofensiva durante meses, ha viajado con la selección en el último parón y llega a la recta final con el depósito más bajo de lo deseable. Aun así, su entrenador no tiene dudas: "Nos va a dar mucho de aquí al final. No me cabe ninguna duda."
La gestión de los minutos en los siete partidos que restan se antoja tan decisiva como el planteamiento táctico.
La herida de la Conference y el antídoto que puede ser el Barça
Pocos equipos del fútbol español habrían asimilado tan bien como el Celta llegar a unos cuartos de final europeos. Pero la eliminación ante el Friburgo dejó poso. Un vestuario que se había acostumbrado a competir sin miedo ante cualquier rival no digirió bien no haberse visto a su nivel en esa eliminatoria.
Tres partidos consecutivos por debajo de sus posibilidades han generado una niebla anímica que Giráldez lleva días trabajando para disipar. Y aquí viene la paradoja: el partido más difícil sobre el papel puede ser el mejor antídoto psicológico.
"Una victoria nos desbloquea todo", apuntó el técnico. Y tiene lógica. Pocas cosas resetean la cabeza de un vestuario como ganar donde nadie gana.
El plan para hacerle daño al Barça
Giráldez no desveló el sistema exacto, pero sí dejó pistas sobre la hoja de ruta. El Celta buscará atacar con profundidad la espalda de la defensa blaugrana, una vía que considera más abierta que la que ofreció el Friburgo con su presión más compacta y sus líneas más cerradas.
En lo defensivo, el objetivo es aguantar lejos de la portería de Marchesín y no ceder espacios en los mecanismos por banda que tan bien ejecuta el equipo de Flick. Pedri, Olmo, Lewandowski, Ferrán Torres... El técnico céltico repasó las amenazas con respeto pero sin obsesión.
"Tienen todos los recursos ofensivos que puede tener un equipo de fútbol", reconoció. "Pero también los rivales les han hecho daño. Y nosotros también, en los partidos que hemos jugado contra ellos."
Tres enfrentamientos recientes. Tres veces el Celta estuvo a punto. Hasta Flick lo admitió públicamente horas antes.
Europa está ahí: siete finales para no desperdiciarlas
Sextos en LaLiga EA Sports, con la clasificación para competición europea al alcance real. Eso es lo que hay sobre la mesa cuando el Celta afronta los siete últimos compromisos del campeonato. Una posición que nadie le regaló y que muy pocos pronosticaban en agosto.
Giráldez lo tiene claro: el objetivo ya no es salvarse, es soñar. Y ese cambio de chip, bien gestionado, puede ser el combustible que necesita un equipo que durante gran parte de la temporada jugó con una libertad y una alegría que ahora toca recuperar.
La afición, que incluso en la noche más dura de la Conference se mantuvo al lado del equipo, recibirá el mensaje de su entrenador: los van a necesitar. Todos. Hasta el último minuto de la última jornada.






