El campeón, desconectado tras el ascenso, sufre su peor derrota del curso frente a una Gimnástica ya descendida.
Un once experimental, una tarde para olvidar
El Pontevedra CF vivió una pesadilla en El Malecón. Con el billete a Primera RFEF ya asegurado, los granates presentaron un once plagado de suplentes y lo pagaron caro: la Gimnástica de Torrelavega, descendida matemáticamente, les endosó un doloroso 5-1 que deja mal sabor de boca antes de cerrar la temporada.
Manu Vizoso bajo palos, Mario Gómez, Iago Novo, Xabi Domínguez o Rufo fueron algunos de los nombres poco habituales que formaron en el once de Yago Iglesias. Una apuesta que no salió bien.
Saúl no perdona y el Pontevedra se desmorona
El inicio fue una pesadilla. En apenas doce minutos, Saúl firmaba un doblete que dejaba a los visitantes contra las cuerdas. El Pontevedra intentaba desplegar su juego de toque, pero la falta de intensidad y ritmo era evidente. Solo alguna acción aislada generó peligro antes del descanso.
Reacción fugaz y sentencia desde el punto de penalti
Tras el paso por vestuarios, Iglesias intentó agitar el partido introduciendo a varios titulares como Yelko Pino, Javi Fontán, Samu Mayo y Dálisson. El Pontevedra recortó distancias con un gol de Yelko que encendió una chispa de esperanza. Sin embargo, fue un espejismo.
Un penalti cometido por Vizoso, convertido por Dani Gómez, enterró cualquier intento de remontada. Con el 3-1 en el marcador, la Gimnástica olió sangre y no aflojó.
Humillación final para los granates
Lejos de reaccionar, el Pontevedra se descompuso por completo. La Gimnástica aprovechó los espacios y castigó con dos goles más, cerrando la goleada y firmando una de las mayores sorpresas de la jornada en Segunda RFEF.
Con este resultado, el conjunto granate no podrá batir el récord de puntuación en su grupo, pero el objetivo principal —el ascenso— ya está cumplido.
Último baile en Pasarón
La temporada se despedirá el próximo domingo a mediodía en Pasarón, donde el Pontevedra recibirá al Real Ávila. Un último partido para dejar atrás el tropiezo en Torrelavega y celebrar con su afición una campaña que, pese al borrón final, ha sido un éxito.







