El Pontevedra CF ha encajado un solo gol en las últimas tres jornadas de Primera Federación, y Yelko ha explicado una de las claves: la capacidad del equipo para frenar las transiciones por las bandas, los centros laterales y las acciones a balón parado del Barakaldo. El empate sin goles en Lasesarre confirmó ese crecimiento defensivo, con siete de los últimos nueve puntos en el bolsillo.
El conjunto de Rubén Domínguez ha enlazado por primera vez esta temporada tres jornadas consecutivas puntuando. La seguridad atrás sostiene los resultados, aunque el entrenador ya ha identificado el siguiente deber: generar más ocasiones y convertir esa estabilidad en victorias.
Cómo neutralizaron las bandas del Barakaldo
El partido del 1 de noviembre exigía una respuesta defensiva ante un rival que vive de la presión y de las recuperaciones para lanzar ataques rápidos. El Barakaldo buscaba progresar por fuera y enviar balones al área, justo lo que los granates habían preparado durante la semana.
Yelko explicó después que conocían esa forma de atacar, y destacó el esfuerzo colectivo, la concentración y la capacidad para impedir que el conjunto vasco encontrara ventajas en sus transiciones. La defensa de los centros laterales y del balón parado fue el punto fuerte: el Pontevedra respondió a las llegadas por los costados y mantuvo el orden en su área en un encuentro de pocas ocasiones.
El Barakaldo también tuvo las suyas. Mattheus remató fuera por poco tras una acción por banda, Álvaro Pérez intervino para evitar que un centro acabara en gol y, en el añadido, Ander Vidorreta despejó otro balón peligroso dentro del área. Esas acciones protegieron la portería de Marqueta y valieron un punto en uno de los desplazamientos más incómodos del calendario.
Rubén Domínguez también subrayó el trabajo para limitar el juego directo del rival y sus recuperaciones en campo propio, y valoró que el equipo compitiera con equilibrio durante los noventa minutos.
Dos porterías a cero y siete puntos de nueve
Los últimos resultados miden la mejoría. El Pontevedra derrotó al Cacereño por 1-0 el 18 de octubre, ganó a la Cultural Leonesa por 1-2 el día 24 y empató 0-0 ante el Barakaldo el 1 de noviembre: siete puntos, tres goles marcados y solo uno recibido, con dos porterías imbatidas.
El contraste con el tramo anterior es grande. Frente a Ponferradina, Racing de Ferrol y Mérida, el equipo había encajado cinco goles; en las tres jornadas siguientes, uno.
Hasta la victoria ante el Cacereño, los granates solo habían dejado la portería a cero en la primera jornada, con aquel 0-1 al Real Avilés, y después encadenaron seis encuentros consecutivos recibiendo al menos un tanto. La nueva dinámica deja 15 puntos después de diez jornadas, con cuatro victorias, tres empates y tres derrotas, séptimos en el Grupo 1 y a un punto de la promoción de ascenso.
El siguiente problema: el gol
La solidez ha mejorado los resultados, pero Lasesarre dejó deberes. El Pontevedra tuvo dificultades para convertir sus aproximaciones en ocasiones claras y terminó sin marcar.
Luisao destacó la importancia de mantener la portería a cero, recordando que un equipo fiable atrás tiene más opciones de ganar o empatar, aunque admitió que hay que mejorar en ataque. Domínguez compartió la preocupación: explicó que su equipo había generado menos peligro del esperado y consideró justo el reparto de puntos.
El técnico también señaló el crecimiento colectivo de una plantilla que incorporó a 14 jugadores durante el verano. La continuidad defensiva es el avance más visible de ese proceso; la eficacia ofensiva, la asignatura pendiente. Tres goles en las dos victorias anteriores y ninguno en Barakaldo: ahí está el matiz.
El derbi ante la UD Ourense, nueva prueba
El sábado 7 de noviembre, a las 16:30 horas, el Pontevedra recibirá a la UD Ourense en Pasarón, en la undécima jornada de Primera Federación.
El derbi gallego llega después de la mejor secuencia del curso. Dos victorias y un empate han acercado al equipo a los puestos de promoción, y las dos porterías a cero explican buena parte del cambio.
Para Domínguez, la cita ofrece la ocasión de prolongar esa dinámica ante su gente, manteniendo la concentración frente a las transiciones, los centros y el balón parado, los tres factores que resultaron decisivos en Barakaldo.
La pregunta, claro, es otra: si el Pontevedra será capaz de añadir peligro arriba sin perder lo que ha ganado atrás. Reducir las ocasiones del rival ya lo ha demostrado. Falta que eso se traduzca en otra victoria en Pasarón.









