La tensión entre el Deportivo y una parte importante de su masa social salió este jueves de las redes sociales y tomó las calles de A Coruña. Centenares de seguidores blanquiazules participaron en una manifestación convocada para mostrar su rechazo a la subida de los abonos y al nuevo régimen aplicado a los socios de Maratón Inferior.
La marcha comenzó en la plaza de Pontevedra y avanzó por San Andrés hasta las oficinas centrales de Abanca, propietaria del club, situadas en la rúa Nova. La pancarta que encabezó la protesta resumía el mensaje de los colectivos convocantes: «O Dépor somos nós».
La calle responde a la nueva campaña
La movilización supone un nuevo capítulo en una polémica abierta desde la presentación de la campaña de abonados para la temporada 2026-27. Las peñas cuestionan el incremento de precios, especialmente por su impacto sobre las familias, y consideran que el club ha adoptado decisiones sin atender suficientemente a una afición que ha sostenido al equipo durante los años más duros.
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ya había pedido públicamente al Deportivo “más sensibilidad” con los hogares afectados por el encarecimiento y había sugerido la introducción de descuentos o medidas correctoras.
Durante el recorrido se sucedieron los cánticos contra la gestión de la entidad y las peticiones para que el club reabra el diálogo con sus abonados. La protesta no se limitó al precio del carnet. También puso el foco en las obligaciones específicas impuestas a quienes renueven su localidad en Maratón Inferior.
Maratón Inferior, centro del conflicto
Los abonados de esa grada deben realizar la renovación presencialmente, presentar su DNI y aceptar un código de conducta. Además, se establecen restricciones relacionadas con la cesión del abono, los símbolos exhibidos y determinados cánticos.
La Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces sostienen que estas medidas tratan de forma colectiva a una grada muy diversa y transmiten una imagen de sospecha generalizada sobre sus integrantes. El Deportivo, por su parte, defiende que el nuevo protocolo busca reforzar el control y evitar conductas que puedan derivar en sanciones para la entidad.
Pese a la controversia, cerca de un millar de socios de Maratón Inferior ya habían formalizado su renovación con las nuevas condiciones durante los primeros días de campaña.
Un mensaje dirigido también a la propiedad
La elección de la sede de Abanca como punto final no fue casual. Los manifestantes quisieron trasladar la protesta directamente a la entidad financiera que controla el Deportivo y reclamar una mayor implicación de la propiedad en la relación entre el club y su masa social.
Al término de la marcha se leyó un manifiesto en el que los colectivos denunciaron una pérdida de derechos, el encarecimiento de los abonos y la ruptura de la unidad que había acompañado al deportivismo durante las últimas temporadas. También exigieron que la entidad escuche a sus seguidores y reconsidere las decisiones más controvertidas.
La pelota queda ahora en el tejado del Deportivo. La campaña continúa abierta, pero la protesta ha dejado una fotografía difícil de ignorar: una parte de la afición considera que el regreso a Primera no puede construirse alejando al club de quienes llenaron Riazor cuando el equipo estaba bastante más abajo.







