Cualquiera que se dedique al marketing o la publicidad podrá explicar mejor que yo el significado del anglicismo “FOMO”: Fear of Missing Out. Miedo a perdérselo.
¿Quién no ha salido una noche sin ganas, solo por temor a enterarse al día siguiente de que se perdió la noche de su vida? Pues más o menos así funciona.
Muchas marcas trabajan para generar ese sentimiento: “si no estás, te lo pierdes”. Aquí y ahora. El tren no espera.
La tarea de la directiva racinguista no solo no era fácil, sino que planteaba un desafío mayúsculo:
¿Cómo volvemos a enganchar a una afición devastada tras una temporada tan desilusionante?
Pues se ha conseguido. El Racing de Ferrol está camino de ser uno de los tres clubes con más abonados de la categoría, que se dice pronto, compitiendo con ciudades de poblaciones inmensamente mayores.
Una transformación de becaria a directora de operaciones. Del simpático amigo al rival a batir. Y eso conlleva responsabilidad, presión, y sí: ilusión.
La ilusión de volver a ser un equipo puntero. De tener mucho que celebrar… y también, por qué no, mucho que perder.
El nombramiento de un director deportivo joven, en clara línea ascendente, con experiencia contrastada y ambición de crecer, se me antoja clave para el momento que estamos viviendo.
Un entrenador de la casa, pero con la mili hecha y superada. Referentes como Diego Rivas y Álex López.
Y un presidente presente. Estoy disfrutando mucho de las presentaciones con Manuel Ansede. Lo noto afable, serio en su papel, solvente en sus palabras. Cercano, amable. Un padre, un tío. De esos a los que buscas con la mirada cuando las cosas se tuercen.
Me emocionó la rueda de prensa de presentación de Álvaro Peña. El presidente destacó sus virtudes personales y profesionales, y el jugador, antes de responder preguntas, con los ojos brillando, quiso agradecer:
“Nunca me habían dicho palabras tan bonitas.” Llámame sensiblero, pero a mí me encantan esos momentos.
Jugadores contrastados, ambiciosos, jóvenes ante la oportunidad de su vida, otros que aún sueñan con llegar al fútbol profesional. Y lo que todavía nos falta por ver.
Jugadores, por cierto, que destacan, uno tras otro, la cantidad de camisetas que ven por la calle.
La directiva, y el racinguismo, han conseguido transformar probablemente la peor temporada que recordamos en uno de los momentos más ilusionantes que alcanzamos a imaginar.
Hoy somos más de 6.000, y aún no hemos dicho nuestra última palabra. Racinguistas, sois cojonudos.
Hay muchas ganas de Racing. De previa, de derbis, de goles y de análisis de barra de bar con aquellos a los que rebates con ferocidad pero añoras abrazar a fin de curso.
Y siguiendo con los anglicismos: I can’t wait for the season to begin!
Racing, cómo te quiero. ¡Cuánto te necesito!







