Hay una fecha marcada en rojo en Ferrol y no es la del estreno liguero. Es el 13 de septiembre: el día en que el conjunto ferrolano recibe al Real Unión y el racinguismo comprueba, en partido oficial, cómo se ve el fútbol en una A Malata a medio desnudar. Sobre esa cita pesa desde julio una coletilla que lo dice todo: se jugará en el estadio si las obras de la cubierta lo permiten.
Preferencia y Fondo Norte, ya sin planchas
La obra ha cambiado la cara del recinto en pocas semanas. El 12 de agosto, Diario de Ferrol informó de que la retirada avanzaba a buen ritmo: fuera ya todas las planchas de Preferencia y Fondo Norte, además de un cuarto de las de Tribuna. Los viejos marcadores también han caído, y en su lugar se estrenaron dos nuevos, ubicados en Fondo Norte y en Tribuna.
Hay un detalle que pesa más que cualquier plano. Al contrario de lo que se esperaba, primero se retira toda la cubierta y solo después se coloca la nueva, de modo que la afición verde tendrá que lidiar con la falta de voladizo durante los meses de competición. La fecha límite para rematar el proyecto está en diciembre.
Y todo esto después de un arranque accidentado: el 16 de julio una grúa se desplomó sobre una grada al romperse el suelo entre el campo y el graderío. No hubo daños personales, el Concello abrió una investigación y los trabajos continuaron.
La pregunta que nadie responde
En marzo, el alcalde José Manuel Rey Varela aseguró que las obras no interferirían en los compromisos ligueros de los verdes. En mayo, la edil de Urbanismo, Blanca García, explicó que la actuación se iría estructurando en función de las necesidades del club. Meses después, el abonado sigue sin un papel que le diga qué grada estará operativa y cuándo.
Ferrol en Común reclamó el 9 de agosto que el gobierno local lleve a la comisión de Deportes el calendario de obras, su afectación a cada grada y los posibles cambios de localidad. El argumento es difícil de rebatir: son abonos pagados y es dinero público, y la visibilidad se resiente tanto si hace sol como si llueve. Y todo apunta a que el club tendrá que reubicar a los socios de las gradas afectadas.
Sobre el papel, el proyecto ilusiona. El problema es que el racinguista no compra planos: compra un asiento, un día concreto y a una hora concreta.
Una masa social que responde sin saber a qué
El contraste es llamativo. Las obras han obligado a fijar un tope de 9.000 abonados para gestionar el aforo y los servicios, con un carné que da derecho a los 19 partidos de la competición regular en A Malata, y aun así la grada empuja: el 16 de agosto los abonados ya eran 7.012, camino de los 8.545 del curso pasado. Una semana antes eran 6.508.
Es la misma campaña que arrancó con más de 700 carnés renovados en sus primeros días y que también dejó un vídeo viral y una avalancha de críticas de una afición que pedía ser escuchada. Iso que nos une, decía el lema. La sensación es que la gente ya cumplió su parte.
Casi cuatro millones y un estadio con nombre en el tejado
La dimensión de la reforma explica el ruido. El Concello adjudicó la primera fase a Ogmios Proyecto S.L. por 3.212.403,93 euros y siete meses de plazo, en un proyecto cofinanciado por la Consellería de Deportes y susceptible de recibir fondos FEDER. La segunda fase, centrada en la esquina sudeste condicionada por la FE-15, suma 565.374,40 euros y tres meses.
Lo que viene es un estadio distinto: cubierta de 181,75x121 metros con un hueco interior de 134x73,6, chapa de acero prelacada en verde, el rótulo Racing Club Ferrol en blanco y con ocho metros de altura, y un voladizo ampliado en 2,50 metros hacia el interior del campo para que, por fin, toda la bancada quede resguardada. Ese es el premio. La factura la paga la grada de este curso.
El calendario no espera
Mientras el estadio se transforma, el equipo de Javi Vázquez arranca lejos de casa. El estreno en Primera Federación llega el sábado 29 de agosto a las 18.30 horas en Fadura, ante el Arenas Club, y la segunda parada será el 6 de septiembre a las 18.15 en el Francisco de la Hera del CD Extremadura. Antes, el último ensayo ante el Somozas el 22 de agosto en Cerdido, con una plantilla que ha ido cerrando la medular y sigue mirando al nueve.
Después, el 13 de septiembre, A Malata. Y a finales de mes, el primer derbi gallego de los cinco equipos de la comunidad en el grupo, con visita al Anxo Carro para medirse al CD Lugo.
Ferrol tiene por delante una temporada de dos obras en paralelo: la del estadio y la de Mandiá, con su ciudad deportiva acelerando. Ninguna de las dos se discute; las dos llegan tarde y a la vez. El 13 de septiembre no se estrena solo un curso liguero: se estrena la convivencia entre una afición que ya ha pagado y un estadio que todavía no puede prometerle un techo sobre la cabeza.








