El Deportivo dominó de principio a fin en El Plantío, se adelantó con un golazo de Bil Nsongo y tuvo en sus manos los tres puntos que pueden valer un ascenso. Pero el VAR, con un penalti de contacto mínimo y caída teatral, intervino en el 40' para regalarle el empate a un Burgos que apenas existió sobre el campo.
Un Dépor con hambre de Primera
El equipo de Antonio Hidalgo apareció en Burgos con la mentalidad de los que quieren ascender a las primeras de cambio. Sin especulación, sin miedo al ambiente de El Plantío —que rozó cotas de Primera División— y con un plan claro: presionar, circular y hacer daño.
A los 16 minutos, Bil Nsongo recogió un balón muerto en el área, fue el más listo de todos y clavó el 0-1 con la frialdad del que lleva haciendo esto toda la temporada. Las volteretas de celebración ante la afición blanquiazul desplazada dijeron todo.
Mario Soriano, Yeremay y Luismi Cruz añadieron chispa a un Deportivo que parecía en modo crucero hacia los tres puntos. El Burgos no inquietaba. Cantero, el portero menos batido de la categoría, no tenía trabajo.
El penalti que no era penalti
Minuto 40. El colegiado recibe el aviso del VAR y camina hacia el monitor. La jugada: Quagliata salta, roza a un jugador local, y el burgalés se desploma como si le hubieran disparado. Pena máxima. El estadio explota. El banquillo coruñés también.
Fue un penalti de laboratorio: mínimo contacto, máxima teatralidad, y un videoarbitraje que eligió el peor momento para aparecer. Curro no tuvo piedad: 1-1 y vestuarios con el Dépor con la rabia dentro.
La segunda mitad: Ferllo al rescate y un poste que duele
El Burgos salió con más intensidad tras el descanso y durante un rato pareció que podía llevarse incluso la victoria. Fer Niño lo intentó en el 80' pero se encontró con una parada monumental de Ferllo que valió un punto.
En el tramo final, el Deportivo tuvo la sentencia en los pies. Escudero sacó una volea en el 94' que se marchó rozando el poste. Segundos después, Mollejo cabeceó al larguero desde dentro del área en lo que pudo ser una derrota para los locales. El empate, al final, fue el resultado más justo en la segunda mitad, aunque el partido en su conjunto merecía otro desenlace.
Un punto que sabe a derrota
El presidente Escotet estuvo en Burgos. Eso dice mucho de lo que se juega el club en esta recta final. Y el equipo respondió sobre el campo, compitió con personalidad y mereció más. Pero el VAR —y una clasificación que no espera— volvió a ser protagonista por las razones equivocadas.
El Deportivo sigue en la pelea por el ascenso directo, pero los puntos regalados en acciones polémicas pueden pasar factura cuando llegue la hora de la verdad. El calendario no da tregua y el margen de error es cada vez más estrecho.
Esta noche, El Plantío fue testigo de cómo una decisión arbitral le cambió el destino a un Deportivo que mereció mucho más.







