
El Racing Club Ferrol ya tiene nuevo comandante en el banquillo. Guillermo Fernández Romo fue presentado oficialmente y dejó un discurso firme, sereno y cargado de intención: el objetivo no se negocia y pasa por devolver al club al fútbol profesional. Sin fuegos artificiales, pero con convicción. Con método. Con valores.
Un fichaje con ADN racinguista
Desde el primer minuto, el club subrayó que Romo encaja en la hoja de ruta marcada por el Consejo: ambición sin estridencias y un modelo reconocible. Su experiencia reciente —ascensos, proyectos en contextos complejos y equipos competitivos— avala una elección pensada para el medio plazo, aunque el reto sea inmediato.
El nuevo técnico no ocultó su identificación con la entidad. “Este es un club que siempre sentí cercano”, vino a decir, recordando su vínculo con Galicia y su conocimiento del entorno. No llegó de paso: llegó porque quiso estar.
Vestuario, valores y trabajo desde ya
Romo ya ha tenido sus primeros contactos con la plantilla y fue claro en su diagnóstico: hay materia prima y predisposición. Pero el salto competitivo exige algo más que nombres. “Tenemos que funcionar como equipo”, insistió.
La doble sesión de trabajo en su estreno no fue un gesto simbólico, sino un mensaje: tiempo juntos, claridad de ideas y construcción colectiva. Aquí no se trata de apagar fuegos, sino de ordenar la casa y empezar a correr todos en la misma dirección.
¿Cómo jugará el Racing de Romo?
El entrenador habló de fútbol propositivo, de intención ofensiva y de orden. Pero, sobre todo, de identidad. Atacar cuando se pueda, defender juntos cuando toque y competir cada partido con la misma mentalidad.
Nada de equipos ostentosos: sencillez bien entendida, organización y confianza en los futbolistas. “Ser sencillos es hacer las cosas muy bien”, resumió. Un mensaje que conecta con la grada y con la propia historia del club.
Ascenso sí, pero con cabeza
Sobre el gran objetivo, Romo fue honesto. El ascenso directo es un camino, pero no el único. La clave está en llegar preparados al tramo decisivo. Construir ahora para competir después.
La ambición existe, pero es “controlada”: sin vender humo y sin mirar la clasificación como una losa. Paso a paso, partido a partido. El tiempo, recordó, es el próximo encuentro.
Debut exigente y mensaje a la afición
El estreno llegará pronto, ante la SD Ponferradina, y el técnico lo afronta con naturalidad. Simplificar, competir y empezar a mostrar el sello desde el primer día.
A la afición, un mensaje directo y sin rodeos: confianza. El Racing tiene algo muy valioso —una ciudad y una grada despiertas— y eso, bien canalizado, puede marcar diferencias. Romo no promete atajos, promete trabajo. Y en Ferrol, cuando el equipo corre, la gente empuja.







