El Deportivo de La Coruña y el Mirandés vuelven a cruzarse fuera del césped y no precisamente por motivos deportivos. El desplazamiento del próximo 13 de septiembre en Mendizorroza, casa provisional del conjunto burgalés, ya ha generado un terremoto en Riazor.
📢 El enfado de la afición blanquiazul
El club gallego anunció que dispondrá únicamente de 387 localidades para sus seguidores en un estadio con capacidad para casi 20.000 espectadores. La cifra ha desatado críticas en redes sociales y en colectivos de peñas, que la consideran una cantidad irrisoria para un club con una de las aficiones más fieles de Segunda.
💻 La polémica por el reparto digital
El malestar no se queda en el número de entradas. Muchos deportivistas también denuncian que el sistema de venta online impuesto por el club les deja sin alternativas presenciales. De las 387, un total de 155 han sido reservadas para la Federación de Peñas, mientras que el resto se repartirán de manera controlada por la propia entidad.
🏟️ Mendizorroza, escenario inesperado
Con Anduva en plena reforma, el Mirandés se ha visto obligado a mudarse a Vitoria. Un cambio que, paradójicamente, ofrece más espacio para albergar hinchadas visitantes. Sin embargo, los seguidores del Dépor entienden que el club jabato ha cerrado demasiado el grifo y no ha aprovechado el mayor aforo para abrir el acceso a más blanquiazules.
⚔️ Un duelo con cuentas pendientes
El roce entre ambos equipos no es nuevo. La temporada pasada, el Dépor no pudo pasar del 2-2 en Miranda de Ebro, mientras que en la primera vuelta el Mirandés asaltó Riazor con un contundente 0-4. Ahora, a la tensión deportiva se le suma la controversia extradeportiva que ha encendido a toda la hinchada gallega.
💥 El choque del 13 de septiembre no solo será un pulso sobre el césped: también será una batalla en la grada.







