Un arranque que dejó helado al Dépor
Ni tiempo hubo para asentarse sobre el césped. El Real Madrid apenas necesitó dos minutos para castigar a un Deportivo que entró dormido en el partido. Caroline Weir, aprovechando un rechace que nadie supo despejar, adelantó a las blancas y encendió un choque que ya se ponía cuesta arriba desde el pitido inicial.
Däbritz dinamita la resistencia gallega
Lejos de reaccionar, el equipo herculino encajó el segundo demasiado pronto. Un pase filtrado rompió la zaga deportivista y Sara Däbritz, con la frialdad de una killer, batió a Pereira en el mano a mano. El 2-0 dejaba a las blanquiazules tocadas, aunque aún con el orgullo intacto.
La expulsión que lo cambió todo
Cuando parecía que el Dépor podía reordenarse, llegó la acción más polémica de la tarde. Una dura entrada sobre Olaya terminó con roja directa para Sheila tras la revisión de la colegiada. El Real Madrid se quedó con diez, pero, paradójicamente, fue el Dépor quien perdió el rumbo. La ventaja numérica no se tradujo en dominio, sino en más dudas y concesiones.
Un castigo excesivo en el segundo tiempo
En la reanudación, el Dépor creyó haber encontrado aire en una falta sobre Lakrar que nunca se señaló. La jugada continuó y otra vez Däbritz sentenció con el tercero. Ya en el descuento, Athenea del Castillo cerró el marcador tras una buena acción de Caicedo. El 4-0 fue un mazazo difícil de digerir para un Deportivo que no logró sacar provecho de jugar en superioridad durante una hora.
El orgullo blanquiazul, intacto pese al golpe
El Dépor Abanca encajó la primera derrota de la temporada, pero no pierde su identidad. El equipo coruñés deberá aprender de este correctivo para seguir creciendo en la élite. Las blanquiazules siguen en la zona media de la tabla, con margen para levantarse y demostrar que lo ocurrido en el Di Stéfano fue solo un mal día.







