El Rayo Vallecano, un club histórico del fútbol español, vuelve a estar en el ojo del huracán. Lo que debía ser un simple informe arbitral, el acta del RAYO VALLECANO B - CORIA se ha convertido en un auténtico escándalo que retrata las graves carencias de gestión que atraviesa la entidad presidida por Raúl Martín Presa.
⚽ Un campo en condiciones lamentables
El acta refleja que el césped artificial del estadio presentaba peligrosos desperfectos en las áreas de penalti y portería, con partes levantadas y el caucho al descubierto. Una situación que, según los árbitros, ponía en riesgo de lesión tanto a jugadores como al propio equipo arbitral.
Este deterioro no es casual. La directiva del Rayo lleva años mostrando una evidente dejadez en el mantenimiento de las instalaciones, en medio de la lucha soterrada con la afición rayista. Los seguidores defienden con uñas y dientes que el estadio de Vallecas siga siendo la casa del club, mientras que desde la presidencia se han deslizado planes para levantar un nuevo recinto en otro lugar. Una batalla que podría explicar el abandono actual.
🚑 Sin médico y sin material básico
El documento recoge que el club local no contaba con médico, y que incluso se negó a facilitar el spray evanescente habitual porque, según el delegado, “los árbitros se llevan los soportes de los sprays”. Una excusa que ha provocado indignación entre los aficionados.
📋 Alineaciones retrasadas y caos burocrático
Otro punto negro del acta es el retraso en la presentación de la alineación local, que no se entregó correctamente hasta más de 30 minutos antes del inicio del partido debido a problemas con las licencias de los futbolistas.
🚿 La guinda: toallas usadas
El colofón a la vergonzosa jornada llegó tras el pitido final: los miembros del conjunto arbitral no recibieron toallas limpias para ducharse, sino que les entregaron unas previamente utilizadas por los futbolistas del club local. Una imagen tercermundista impropia de un club de Primera División.
👉 Este acta, ya bautizada por muchos como “el acta de la vergüenza”, refleja no solo la precariedad institucional que vive el Rayo Vallecano bajo la gestión de Martín Presa, sino también el trasfondo de una guerra abierta con su afición por el futuro del estadio de Vallecas. Un club centenario que merece respeto y no titulares que lo ridiculicen.







