Dépor Abanca no busca solo una portera: busca certezas en una posición que el verano ha dejado al aire. Y en ese escenario asoma un nombre, Andrea Tarazona, que apunta a Riazor libre tras cerrar seis temporadas en el Levante. Joven, con recorrido en Liga F y con una carrera pidiendo aire nuevo. Ojo, porque el movimiento todavía está por confirmar.
Una portería por rehacer
Los blanquiazules cerraron la 2025/26 con 31 puntos, en la 12ª posición, y con la permanencia atada para disputar su tercera Liga F consecutiva. Un logro enorme. Pero la salvación no ha frenado la limpieza: la entidad confirmó 13 salidas a partir del 30 de junio -Paula Gutiérrez, Raquel García, Henar Muiña, Vera Martínez, Ainhoa Marín, Samara Ortiz, Yohana Gómez, Lía Muiño, Lucía Martínez, Carlota Sánchez, Bárbara Latorre, Marina Artero e Hildah Magaia-, un éxodo que obliga a reconstruir casi desde los cimientos.
Entre todos esos adioses hay uno que pesa especialmente bajo palos: Yohana Gómez. Su marcha deja una vacante directa en la portería. Por eso Tarazona no sería un fichaje más, sino una pieza para reordenar una de las zonas más sensibles del equipo.
Libre, pero no vacía
Llega libre, sí, pero no llega de vacío. Andrea Tarazona Brisa nació en Riba-roja el 21 de marzo de 2004 y el Levante la sumó en 2020 para reforzar el filial. Fue subiendo escalones hasta debutar con el primer equipo en la 2022/23, en un triunfo por 2-3 ante el Alhama. Su etapa granota se cierra con 61 partidos oficiales y un sello internacional nada menor: participó en la fase de clasificación para la UEFA Women's Champions League en la 2023/24.
Por ahí se entiende el interés. No es una veterana para apagar un incendio ni una apuesta a ciegas: es un perfil intermedio, 22 años, mercado libre, rodaje en Liga F y margen para crecer. Y sin coste de traspaso.
El matiz de la última campaña
La última temporada no fue un camino recto. En la Liga F 2025/26 disputó 9 partidos, todos de titular, y fue perdiendo peso en la portería del Levante con el paso de las jornadas. No conviene esconder ese dato. Al revés: es justo lo que vuelve interesante la operación. El Dépor no estaría fichando a una futbolista acomodada en su zona de confort, sino a una guardameta que necesita minutos y un contexto nuevo donde reivindicarse.
Y hay un aprendizaje que viaja con ella. Sale de un Levante golpeado por el descenso, y eso pesa, pero también deja un poso competitivo: ya sabe lo que es defender una portería bajo presión, convivir con una temporada cuesta arriba y competir sin dominar siempre el partido. Un bagaje útil para un cuadro coruñés que todavía no mira hacia arriba sin vigilar abajo. La permanencia fue un pasito de gigante; el siguiente reto es reducir sobresaltos. Y ahí la portería manda.
La incógnita de Inês Pereira
El caso de Inês Pereira condiciona el resto. La portuguesa aterrizó cedida por el Everton hasta junio de 2026 y no figura en la lista oficial de salidas que el club comunicó el 12 de junio. Eso abre dos escenarios. Si Inês no continúa, Tarazona pasa de oportunidad de mercado a candidata seria a la titularidad. Si Inês sigue, los blanquiazules tendrían competencia real bajo palos: una internacional portuguesa con experiencia europea frente a una portera joven con hambre de reivindicarse. En los dos casos, la operación tiene lógica deportiva.
El plan se lee solo: jugadoras jóvenes, libres, con recorrido real y margen de mejora. Nada de escaparate. Pura construcción. El Dépor llega de una temporada histórica por la permanencia, pero también de un verano con demasiados adioses como para improvisar, y empezar por la portería no es casualidad: cuando un equipo se rehace, primero busca seguridad y luego brillo. Tarazona no garantiza por sí sola los titulares; lo que ofrece es edad, recorrido, hambre y la opción de crecer. Queda la pregunta de fondo: ¿quiere el Dépor una portera de transición o una guardameta para crecer con el proyecto? La respuesta la dará el campo, pero el movimiento ilusiona y tiene sentido: una portera libre, de 22 años, con 61 partidos y experiencia europea, lista para reiniciarse. En un verano de despedidas, los blanquiazules pueden arrancar su nueva etapa desde donde más se nota la confianza: la portería. Eso sí, falta la firma.








