Hay minutos que no salen en las estadísticas y aun así cambian una carrera. El de Borja Iglesias en el Portugal-España de octavos es uno de ellos: entró en el tramo final, ayudó a los suyos a defender el 0-1 de Mikel Merino y, casi en silencio, se convirtió en mundialista con España.
El minuto de Borja
Luis de la Fuente lo mandó al campo por Mikel Oyarzabal cuando España ya defendía la ventaja y Portugal apuraba sus últimas opciones de forzar la prórroga. No era un cambio cualquiera. Era el primer partido oficial del gallego en una Copa del Mundo, el instante que convirtió una convocatoria en algo mucho mayor: un debut mundialista de verdad.
De la ausencia al Mundial
El camino del "Panda" hasta aquí no fue precisamente recto. Tras el caso Luis Rubiales y el beso no consentido a Jenni Hermoso, Iglesias decidió apartarse de la selección mientras no hubiera cambios. Aquella postura abrió debate, sí, pero también reforzó una imagen que ya lo acompañaba: la de un futbolista dispuesto a sostener sus convicciones aunque el gesto pudiera costarle en lo deportivo.
El Celta lo devolvió a la Roja
Su regreso se explica, sobre todo, desde el campo. Con los celestes firmó una temporada de mucho peso: 53 partidos, 2.835 minutos, 18 goles y 3 asistencias en la 2025/26. No son cifras de un futbolista testimonial. Son las de un delantero importante para el equipo de Claudio Giráldez, capaz de fijar centrales, descargar de espaldas y aparecer en los momentos de máxima tensión. Ese rendimiento lo devolvió a la órbita de Luis de la Fuente y terminó llevándolo al Mundial 2026. En MuchaCalidad ya lo contamos al repasar la presencia de jugadores con pasado o presente en el Celta en la cita mundialista: el torneo también tenía acento celeste.
Lo que queda de esa noche
El Portugal-España se recordará por la celebración de Merino, por la eliminación de Cristiano Ronaldo y por la clasificación de España para cuartos. En una esquina de esa noche, casi de puntillas, queda también el debut de Borja Iglesias. Mientras para Ronaldo el partido pudo oler a despedida mundialista, para el gallego fue lo contrario: una entrada tardía, breve, pero suficiente para cumplir una aspiración de carrera. Desde ahora no es solo internacional con España; es mundialista con minutos. La diferencia parece pequeña. En la vida de un futbolista, no lo es. El "Panda" ya estuvo allí: en un Mundial, con La Roja, en una noche de máxima tensión. Algunos momentos, ya se sabe, caben en el descuento.







