Hay decisiones que el calendario devuelve con intereses. Los celestes rechazaron semanas atrás la opción de retrasar su estreno liguero para no acumular encuentros a finales de agosto, y este jueves LaLiga, en coordinación con los dos clubes y la RFEF, ha aplazado ese mismo estreno por una enfermedad del césped de Balaídos. El atasco llega igual.
Un césped validado hace una semana
El problema tiene un nombre poco futbolístico: un hongo. La entidad viguesa pidió el aplazamiento y los técnicos de la patronal se plantaron el miércoles en el estadio olívico para verlo sobre el terreno.
Llama la atención el contraste con los días previos. En la visita técnica de la semana anterior se validaron los trabajos para erradicar la enfermedad y se certificó que el campo cumplía los parámetros exigidos, según el comunicado del club. Las condiciones climáticas de los últimos días torcieron esa evolución.
Y hay un matiz que explica el lío. Según informó Atlántico, el cuadro vigués decidió a principio de verano no cambiar el verde porque había aguantado bien un final de temporada muy tardío, con el filial en el play off de ascenso hasta finales de junio. El recambio estaba contemplado, también presupuestariamente, pero para más adelante. No es un drama, pero tampoco un simple accidente meteorológico: conseguir césped nuevo no es el problema, encontrar la ventana para colocarlo sí.
Tres partidos entre el 22 y el 30
El equipo de Claudio Giráldez visita al Valencia el sábado 22 a las 19:30, recibe a Osasuna el jueves 27 a las 20:30 y vuelve a Balaídos el domingo 30 a las 21:30 ante el Athletic. La concentración exacta que se quiso esquivar.
Y el detalle que redondea la escena es Borja Iglesias. Su Mundial con España era lo que habilitaba al Celta a acogerse al aplazamiento opcional, la vía que sí usaron Madrid, Barcelona, Athletic y Real Sociedad. Los celestes dijeron no. Ahora juegan en una de esas fechas reservadas para equipos con internacionales, pero por un hongo, no por el delantero, al que el retraso quizá permita ya estar disponible.
Osasuna estalla y Balaídos no descansa
Los rojillos, contrarios a la suspensión, aceptan su lógica pero no la nueva fecha: sostienen que ambos clubes habían acordado el 24 o el 25 de septiembre, en el parón de selecciones, y que LaLiga y la RFEF lo sabían. El equipo de Luis Miguel Ramis jugará el lunes 24 en El Sadar ante el Levante y tres días después viajará a Vigo. Su comunicado cierra con un dardo al eslogan de la competición: «Efectivamente no es fútbol, es LaLiga».
El estadio tampoco respira, y aquí está el dato grueso. El Celta Fortuna, que debuta en LaLiga Hypermotion, también juega en Balaídos: recibe al Andorra el lunes 24 a las 19:00 y al Castellón el lunes 31 a las 21:30. Sumando el Celta-Osasuna del 27 y el Celta-Athletic del 30, son cuatro partidos profesionales sobre el mismo tapete enfermo entre el 24 y el 31 de agosto.
Ahí se entiende el verdadero problema. No falta dinero para el césped nuevo: falta hueco en el calendario para colocarlo, y con la Europa League asomando en septiembre ese hueco no aparece por arte de magia. El aplazamiento salva el partido y devuelve el problema.







