Revocación de la sentencia
El Deportivo recurrió la decisión de la FGCF. A lo largo de las siguientes semanas corrieron diversas versiones sobre la resolución que podría tomarse en la Federación Española de Fútbol. El día de Nochebuena se dictaminó en Madrid la decisión definitiva. Como sucediera en otras ocasiones, para escarnio de los federativos vigueses de la Gallega, la misma fue contraria a lo sentenciado meses antes en la ciudad olívica.
La Española no encontró irregularidades en el comportamiento de la entidad coruñesa, por lo que determinó el levantamiento de la sanción por un año, a la vez que la obligatoriedad de jugar el partido de desempate contra el Racing.
Había sido una semana intensa en la casa blanquiazul, nunca mejor dicho, porque a la satisfactoria sentencia se unía el traslado de la sede desde la Sala Calvet a los pisos altos del número 74 de la calle Real. Además, se prorrogaba la presidencia de Guzmán Rodríguez Rincón el frente de la entidad. Fue el primer gran triunfo del Deportivo sobre Vigo, y no se había producido en el campo. Tres años después, con la presencia en el club de Federico Fernández Sar, llegaría el segundo, plenamente deportivo y mucho más rotundo.
El Racing salva los muebles a la Gallega
La decisión resultaba tremendamente negativa para la Federación Gallega. Un año antes ya cayera en descrédito después que la Española otorgara el título de Serie B al Rápido, revocando la decisión administrativa de la Gallega, que se lo “regalara” al Comercial, un club proviguista, frente al de la vecina Bouzas, que era profortunista. Los aurinegros lo habían ganado en el campo y Manuel de Castro, forofo confeso del R. Vigo Sp., se lo había hurtado momentáneamente desde el despacho, hasta la intervención de la Española.
La decisión tenía unas consecuencias difíciles de asumir para la directiva de Poncet. Si el Deportivo ganase el desempate, gran parte de los encuentros disputados en la fase final del torneo regional quedarían invalidados. Tal era porque el Racing no se daría por clasificado y sus partidos contra el Eiriña y el Celta deberían sustituirse por otros que, en tiempo récord, retarían al Deportivo contra pontevedreses y vigueses.
Entre los dimes y diretes, para colmo, la decisión de poner fecha al partido entre Racing y Deportivo se demoró hasta el 9 de febrero de 1924, a mes y medio del comienzo de la Copa de España. El primero de Galicia se clasificaría para dicha competición.
La nueva situación dejaba en suspenso el primer título oficial del Celta, que quedaba supeditado a lo que sucediese en Caranza el día 17 de dicho mes.
El público abarrotó el pequeño recinto propiedad de la Armada. El Racing jugó con Masdías en la casilla, Marino y Cobelo en la retaguardia, Ventura, Lozano y Lucho en la medular, junto a Abrodes, José, Pita, Cancela y Touriño. Los visitantes lo hicieron con Mulero entre palos, Castilla y Abelardo en la zaga, Vasco, Jesús y Conde en el centro, con Leonardo, Pichichi, Mella, Torres y Alonso en el ataque. El arbitraje correspondió al mejor árbitro gallego de la época, el vigués París Cabeta.
A diferencia de los dos primeros choques, el Deportivo se adelantó en el marcador. A los diez minutos, Pichichi hizo el 0-1. No se descompuso el conjunto verde, que empató a los 35 al transformar Marino un penalti. El Racing encaró mejor la segunda parte y en cuatro minutos devolvió la tranquilidad a la plana mayor del fútbol gallego. José, en el 50, y Lucho, en el 53, cerraron la victoria ferrolana que pudo ser mayor si, a diez minutos del final, Marino no lanzase contra el palo una segunda pena máxima.
Del éxito del Racing al fracaso del Deportivo, pasando por el ridículo de Poncet y Hándicap
El Racing confirmó el subcampeonato, el Celta su primer título y presencia en la Copa de España, mientras que el Deportivo acabó la temporada jugando los partidos de la fase de permanencia en la Serie A de manera discreta. Igualó con el Pontevedra Ath. en el primer puesto de la tabla y cerró la campaña oficial con otra derrota ante los de la orilla del Lérez en el partido de desempate por el cuarto lugar.
El resultado del desempate del derbi provincial acabó llevando al Racing a la mejor campaña de su historia en el Campeonato Gallego hasta aquella fecha. Al Deportivo, por su parte, a la peor clasificación en toda la historia del torneo, la habida y la que estaba por venir. Además, a Poncet, Hándicap y compañía, a una tranquilidad que no los sacó de un nuevo ridículo ante toda España.







