
El Lugo firma una debacle total en casa ante un Barcelona B que le pasó por encima sin despeinarse. La grada estalló entre gritos, ironías y un silencio final que retrató la desconexión absoluta entre afición y plantilla.
El CD Lugo vivió una tarde negra en el Anxo Carro. Recibió una goleada dolorosa (0-4) del Barça Atlètic, que llegaba como penúltimo clasificado y se marchó vitoreado, mientras el equipo de Toni Seligrat se deshacía en errores, impotencia y resignación. El equipo rojiblanco mostró todas sus carencias de golpe: inseguridad atrás, nula reacción en ataque y una fragilidad mental que lo deja al borde del abismo en la Primera Federación.
Gol en contra en el arranque y repetición del desastre
El partido comenzó de la peor manera posible para los locales. Apenas se habían asentado los jugadores sobre el césped cuando Juan Rodríguez falló en la salida. Cédric lo aprovechó con inteligencia, robó el balón y batió a Lavín sin oposición. Minuto 4 y el guion ya era el conocido: empezar perdiendo.
El Lugo trató de reaccionar con empuje. Jon Cabo fue de los pocos que dio sensación de peligro desde el costado izquierdo. Ceberio y Raúl Hernández dispusieron de ocasiones claras, pero la puntería volvió a faltar. Mientras tanto, el filial azulgrana se sintió cada vez más cómodo. Guillermo y Toni Fernández manejaban el centro del campo con soltura, Virgili se desmarcaba con inteligencia y Cédric, siempre al acecho, generaba peligro constante.
Sin plan tras el descanso y sentencia a la contra
El segundo tiempo trajo más de lo mismo. Un tímido intento de Lizancos desde fuera del área fue el único sobresalto para el Barça B. Luego, llegó el mazazo. Una jugada que empezó con una falta no pitada sobre Yayo acabó en el segundo gol culé: asistencia de Cédric y definición impecable de Virgili.
Reniero se autoexpulsó tres minutos después tras encararse con un rival, y ahí se acabó el Lugo. Virgili aprovechó un rechace tras un disparo al larguero para anotar el tercero y sentenciar. El cuarto, también obra de Cédric, desató los aplausos irónicos desde la grada y precipitó una desbandada hacia los vomitorios.
Aplausos al rival y clima de fin de ciclo
El público, que ya venía hastiado de semanas de mal juego y peores resultados, perdió la paciencia. Hubo sarcasmo, hubo reproches, pero lo más doloroso fue el silencio. Un silencio que retrata el momento exacto en el que una afición deja de creer.
El futuro de Toni Seligrat pende de un hilo. Quedan tres jornadas y el equipo está a merced de lo que hagan sus rivales. La sensación es de ciclo acabado, de plantilla bloqueada, de dirección sin rumbo. La Segunda RFEF ya no es una amenaza lejana: es una realidad que asoma con crudeza.
Últimos cartuchos para evitar la caída
El Lugo se jugará la vida ante el Gimnàstic la próxima jornada. El Barça Atlètic, por su parte, recibe al FC Andorra con la moral por las nubes tras su exhibición en Galicia. Para los lucenses, todo pasa por un milagro... o por aceptar que el proyecto se ha venido abajo sin paliativos.







