El Deportivo sigue moviendo piezas en pleno verano y dos nombres vuelven a aparecer sobre la mesa: Diego Gómez y Mohamed Bouldini. Ninguno tiene su futuro cerrado, pero ambos se incorporarán esta semana al trabajo con la primera plantilla mientras el club continúa buscando soluciones en el mercado.
El caso de Diego Gómez tiene un matiz importante. El extremo zurdo de Amoeiro no bajará al Fabril. A diferencia de otros futbolistas que regresan de cesión y que iniciarán la pretemporada con el filial, Diego trabajará con el primer equipo de Antonio Hidalgo. No es un detalle menor: tiene contrato de primer equipo, está vinculado hasta 2030 y su etapa en dinámica de filial se considera superada.
Diego Gómez no baja al Fabril
El Fabril arranca la pretemporada con las pruebas médicas y con varios jugadores que regresan de cesión, pero Diego Gómez no estará en ese grupo. El atacante ourensano se sumará a los mayores con una semana de retraso, pero en igualdad de condiciones respecto al resto de la plantilla mientras se resuelve su situación.
La decisión no significa necesariamente que vaya a quedarse. Más bien apunta a una gestión ordenada de su futuro. Diego no tiene hueco claro en el proyecto de Primera División, pero tampoco encaja ya en una vuelta al segundo equipo. Está en ese punto de carrera en el que necesita minutos, responsabilidad y un escenario competitivo que le permita dar otro paso.
Una salida en el horizonte, pero sin prisas
El escenario más probable para Diego Gómez es una cesión. El jugador cuenta con mercado en Primera Federación, donde es una pieza muy valorada, pero su prioridad pasa por jugar en Segunda División. También han aparecido intereses del extranjero, aunque por ahora no hay una oferta firme que cierre la operación.
Ahí está la clave: Diego no quiere precipitarse. Y tiene sentido. En el mercado de verano, elegir destino demasiado pronto puede ser como soltar un pase al hueco sin mirar si el extremo arrancó. Puede salir bien, pero también puede dejarte vendido.
La idea es encontrar un club donde tenga minutos de verdad y un papel relevante. No se trata solo de salir del Deportivo, sino de hacerlo a un sitio que ayude a su progresión.
El curso pasado dejó señales en Pontevedra
Diego Gómez viene de una temporada dividida entre Cartagena y Pontevedra. En el conjunto murciano disputó 18 partidos y marcó un gol. Después, en Pasarón, encontró un contexto más productivo: 15 encuentros, cinco asistencias y una diana.
Ese tramo en el Pontevedra reforzó su cartel. Es un futbolista zurdo, con desequilibrio, buen pie y capacidad para producir desde banda. En Primera Federación tendría pretendientes de sobra, pero el objetivo del jugador parece claro: intentar subir un peldaño y probarse en Segunda.
Bouldini vuelve a escena en Abegondo
La otra carpeta abierta es la de Mohamed Bouldini. El delantero también se incorporará al trabajo con el Deportivo esta semana, a falta de resolver su futuro. El club le había concedido unos días, como sucedió con otros futbolistas de la operación salida, para intentar encontrar una solución antes de regresar al grupo.
Bouldini viene de una temporada complicada en el Granada, adonde llegó dentro de una operación de intercambio de cesiones con Stoichkov. Su impacto fue reducido: una asistencia en 18 partidos. Ahora vuelve a Abegondo, pero su encaje en el proyecto deportivista sigue siendo muy complicado.
Dos carpetas distintas en la operación salida
Aunque Diego Gómez y Bouldini aparecen en el mismo movimiento de mercado, sus casos no son iguales. Diego es un activo joven, con contrato largo y margen de crecimiento. Su salida tendría un sentido deportivo: competir, sumar minutos y regresar más hecho.
Bouldini, en cambio, responde más a una operación de ajuste. Su futuro parece condicionado por el encaje deportivo, el rol que tendría en la plantilla y la necesidad del Deportivo de aligerar piezas en ataque.
Uno busca el destino adecuado para crecer. El otro busca una solución definitiva o, al menos, una salida que desbloquee su situación.
Hidalgo gana efectivos, pero el mercado manda
Para Antonio Hidalgo, la incorporación de ambos permite tener más futbolistas disponibles en el día a día, aunque el contexto es evidente. En una pretemporada, todos entrenan, todos compiten y todos pueden apretar. Pero el mercado sigue mandando.
El Deportivo tiene que ordenar su plantilla, definir roles y evitar que jugadores sin sitio claro se conviertan en un atasco. Abegondo empieza a tener movimiento de campo y de despachos. Lo normal en julio: botas sobre el césped, teléfonos echando humo y representantes jugando su propio partido.
Diego mira hacia Segunda; Bouldini, hacia una salida
El resumen es claro. Diego Gómez se suma al primer equipo porque ya no toca Fabril y porque su valor necesita protegerse. Su prioridad es encontrar acomodo en Segunda División, aunque no faltarán alternativas si decide mirar a Primera Federación o al extranjero.
Bouldini, por su parte, vuelve a escena mientras sigue abierta su salida. El delantero marroquí no parece tener sitio claro en el Deportivo y su regreso al grupo no cambia el fondo de la cuestión: el club necesita resolver su futuro.
Dos nombres, dos situaciones y una misma fotografía de verano: el Deportivo sigue construyendo su plantilla, pero antes tendrá que despejar varias piezas del tablero.







