El Coruxo prepara la próxima temporada en Segunda Federación con la intención de dar continuidad al proyecto liderado por Javi Pereira. El club vigués viene de acabar quinto, clasificarse para el playoff de ascenso a Primera Federación y lograr billete para la Copa del Rey. Tras un curso que superó las expectativas iniciales, la hoja de ruta pasa por mantener cuerpo técnico, conservar buena parte del vestuario y reforzar lo que ya funciona.
Un proyecto que ya no parte de cero
El Coruxo no quiere volver al punto de partida. Después de una temporada en la que el equipo creció por encima de lo previsto, la idea en O Vao es clara: menos revolución y más continuidad.
El curso anterior obligó a una remodelación profunda de la plantilla. Javi Pereira había llegado meses antes para asegurar una permanencia apretada, y el verano posterior dejó un grupo prácticamente nuevo. La respuesta, sin embargo, fue notable: el equipo compitió, se metió en playoff y se ganó una plaza en la Copa del Rey.
Ahora el club quiere aprovechar ese trabajo acumulado. Mantener el armazón, ajustar piezas y evitar otro mercado de reconstrucción total.
Javi Pereira, pieza central del plan
La continuidad de Javi Pereira aparece como uno de los puntos clave del nuevo ciclo. El técnico vigués ha logrado cambiar la dinámica del Coruxo desde su llegada y el club quiere dar estabilidad a una idea que ha funcionado.
El entrenador también ve margen de crecimiento en una plantilla joven, ya adaptada al club y con margen de mejora. Ese detalle pesa mucho en una categoría como Segunda Federación, donde el conocimiento interno y la cohesión del vestuario suelen valer casi tanto como un fichaje de relumbrón.
El mensaje es sencillo: si el grupo ya compitió bien con poco rodaje, puede hacerlo mejor con una temporada más de recorrido.
Falque apunta a un bloque amplio
Gustavo Falque también apuesta por mantener una base importante de jugadores. La intención del presidente pasa por conservar alrededor de 14 o 15 futbolistas de la plantilla actual y completar el equipo con jóvenes capaces de ganarse un sitio.
Ese enfoque busca evitar el desgaste de empezar otro proyecto desde la casilla de salida. El Coruxo quiere competir otra vez por estar arriba, pero sin perder su identidad: plantilla joven, trabajo colectivo y crecimiento sostenido.
No se trata de copiar lo hecho, sino de subir un punto el nivel. Afinar donde haya que afinar y proteger lo que ya dio rendimiento.
El playoff dejó una espina clara
La temporada fue brillante, pero no perfecta. La eliminatoria ante el Atlético Baleares dejó una lectura incómoda para el Coruxo, sobre todo por el arranque del partido de ida en O Vao.
Ese inicio, con un 0-2 en apenas diez minutos, condicionó demasiado el cruce. El equipo logró competir después a buen nivel, pero el daño ya estaba hecho. En una eliminatoria de ascenso, regalar ese margen ante un rival potente es como salir a remar con el ancla puesta.
Aun así, el balance no cambia: el Coruxo estuvo en el playoff, compitió ante un rival de enorme nivel y cerró el curso con la sensación de haber dado un paso adelante.
Objetivo: volver a pelear por el playoff
El listón ya ha subido. El Coruxo no quiere conformarse con mirar de lejos la zona noble. Después de acabar quinto, la ambición pasa por repetir presencia en la fase de ascenso y, si el mercado acompaña, mejorar el rendimiento del último curso.
La clave estará en cómo se arme la plantilla. Mantener el bloque es el primer paso, pero la Segunda Federación exige profundidad, físico y soluciones para los momentos de atasco.
El club sabe que la próxima temporada será distinta. Ya nadie verá al Coruxo como una sorpresa inocente. Y eso obliga a competir con más madurez.
O Vao también entra en la conversación
El crecimiento deportivo viene acompañado de otra necesidad: mejorar las instalaciones. El club considera que O Vao necesita avanzar en comodidad para los aficionados, más allá de que el terreno de juego siga siendo un punto importante del día a día.
Falque también mira a Fragoselo dentro de esa idea de crecimiento estructural. El Coruxo lleva muchos años instalado entre la antigua Segunda B y la actual Segunda Federación, y ahora quiere que el entorno acompañe mejor al equipo.
Competir bien no depende solo del césped. También de generar una casa más cómoda, más atractiva y más preparada para sostener el crecimiento del club.
Continuidad para no frenar el impulso
El Coruxo ha encontrado una base sobre la que construir. Javi Pereira, un vestuario joven y una temporada de notable alto han cambiado el punto de partida del club.
El reto ahora será transformar una gran campaña en un proyecto estable. Mantener lo bueno, corregir lo mejorable y volver a mirar hacia arriba sin perder el suelo.
En O Vao no quieren una revolución. Quieren continuidad con hambre. Y eso, bien ejecutado, puede ser el mejor fichaje del verano.







